Arde Mississipi, arde la península.


Le he dado una oportunidad al televisor, con tal de despegarme de la pantalla del ordenador, me he querido vender fácil a la otra pantalla de nuestras vidas – la del cine ha quedado rescindida a los estrenos infantiles –  y ha sido imposible. Hasta he intentado aguantar dos minutos en sendas tertulias políticas. Era curioso, en una de ellas, que no nombraré ni bajo tortura, había al menos cuatro estómagos agradecidos que aún estando de acuerdo, se cortaban el uno al otro, para demostrar que estaban aún más de acuerdo. No sé, si alguno tendría alguna peca de izquierdas, lo dudo, sin comprobarlo, he querido huir de tal zafarrancho en el que cualquiera de nosotros podría participar sin nombrar tantos lugares comunes por segundo para emular un debate encendido. Luego he caído en otra cadena encargada de rebosar odio a espuertas y ver a un exbanquero, al que tampoco nombraré ni que me desahucien, haciendo análisis económicos. Es cierto que existen los zombis, pero no son como en la películas, y tampoco están muertos. En la pantallita había comentarios delirantes sobre el incendio de Catalunya. En la radio, había hablado el ministro del interior como un conde-duque. Finalmente, he decidido volver al ordenador.

Ayer me había reconciliado con la tele, he de confesarlo. Echaban Arde Mississipi. Me gusta esa película y no sé las veces que la he visto. Intenté adivinar la que seguía ¿no darán la del Poitier? Y la daban, pero era Como el Viento y no la que esperaba, En el calor de la noche. Me dormí, justo empezar. La tramontana se aliaba con el fuego y atrapaba a la gente en Port Bou que salía huyendo por los barrancos, como atrapado se quedaba Poitier en la sureña Sparta donde debía resolver un asesinato en plena época del movimiento de los derechos civiles.

Quizás sea por la incomprensión que tengo sobre los ideales racistas, que me atraen estas grandes películas, a la que podemos añadir Matar a un Ruiseñor. Todos somos racistas en potencia, pero sigo sin comprender que una sociedad liberal fuera tan permisiva con el racismo. Es algo universal. He visto a personas que mostraban con desparpajo su odio a los inmigrantes procedentes del norte de África, cuyos rasgos podían confundirse con un magrebí. Este es un país de mil leches. Una vez, hablando de esto último con un amigo alemán, del cruce de razas que se ha dado en la península ibérica desde que se descubrió el fuego, le pregunté, que de no conocerme, con qué país o raza me relacionaría y me contestó que albanés. Me sorprendió. Entonces le dije que hasta los tres años era rubio y que me llamaban “el alemán”.

Otro recuerdo que guardo, es que de niño me asusté subiendo por las escaleras mecánicas de unos grandes almacenes. A la inversa, bajaba una persona de gran altura de raza negra. España era un país estanco y, a pesar de mandar en la Guinea Ecuatorial, era difícil ver la multiculturalidad de estos días. Me escondí tras mi madre y aquel hombre sonrió. Más tarde, mi padre me dijo que se trataba de un jugador que había fichado el Barcelona de basket. He buscado y solo he encontrado una referencia en el Mundo Deportivo que, de ser él, lo describía como “el negro y barbudo Alby Grant”. No lo recuerdo con barba. Sé que iba muy elegante, con un traje gris, a saber, la anécdota se comentó algunas veces en casa. Eso ayuda a mantener la memoria, pero ésta no es una ciencia. El problema es que ese miedo de niño lo conserves cuando empiezas a conocer que el mundo es mundo. Y no viajar. La sociedad americana sigue siendo una recién llegada, capaz de engullirse y ser engullida por sus propios monstruos, como el otro día en Dallas. Recuerdo la respuesta que Gene Hackman hace al sheriff, el actor Gailard Sartain, durante la mencionada Arde Mississipí: ¿Le gusta el béisbol, Anderson? Si ¿sabe por qué? Es el único sitio en el que un negro puede agitar un palo ante un blanco sin empezar un disturbio.

Hoy ardía L’Empordà, uno de los rincones más idílicos de Catalunya, a pesar del imparable avance del urbanismo feroz. “El meu país és tan petit que quan el sol se’n va a adormir mai no està prou segur d’haver-lo vist.” Más tarde, se declaraba el fuego en Las Hurdes, lugar igual de idílico, a pesar de lo incierto que resultan las leyendas. Como si hubieran unido con fuego, de extremo a extremo, la península. Como una cruz del KKK. Si los árboles son seres vivos, incendiarlos, es otra forma de racismo, como en el sur estadunidense, que solo querían a los negros, que esclavizamos los españoles, para sacarles la savia.

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 22 de julio de 2012.

(Publicado en Diario de Teruel, 23 de julio de 2012)

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Más allá de la flacidez económica.


El ministro Montoro dijo que dejarán que se hundiera España, que ellos ya la levantarían llegados al poder. Siete meses no son nada, dice Soraya, que ellos se encontraron esta situación, como el que llega de vacaciones y encuentra la casa desvencijada. Olvida la vicepresidenta, que sí bien, en la planta noble que ahora habita, vivía Zapatero, en el resto, lo hacían y lo hacen, hasta 17 inquilinos y que ellos también dejaron de pagar el alquiler y se gastaron los dineros en estipendios.

En realidad, el gobierno tiene disfunción eréctil para levantar el país y Montoro no  será capaz de levantar la hacienda pública,  al menos, hasta cuando acabe la legislatura. Ayer, Montoro, en otra aportación al neolenguaje político enunció: “no hay una bajada de las retribuciones, lo que hay es un retraimiento de la paga de diciembre que queda postergada a su inclusión en el fondo de pensiones”. Aquí lo único que sube es la prima de riesgo que roza, o, a batido ya,  el máximo histórico y los bonos por encima del 7%. Son suficientes motivos para que un gobierno de por finiquitada su existencia en los miserables tiempos que corren.

Desde una visión reformista, éste gobierno, que fue elegido para justo lo contrario de lo que está haciendo, debería convocar unas elecciones anticipadas y presentarse con esa batería de reformas que está aplicando a espaldas de sus votantes. Medidas semejantes han hecho desaparecer al anterior presidente de la actualidad y Soraya, hoy solicita corresponsabilidad a los socialistas que votaban, como el resto de grupos del congreso, en contra de que paguemos los de a pie 67.000 millones más.

Le tocó a Montoro defender la papeleta ausente el presidente de su escaño. Se evitaron los aplausos, corrigiendo la sesión que pasará a la historia por el “que se jodan”, pues ya se han dado cuenta que sí las calles rebosan, no es porque los sindicatos o la oposición hayan recuperado músculo, es porque la gente no aguanta que alguien que cobra más de 60.000 €, le diga que tiene que hacer más sacrificios.

Considerar que esto puedan arreglarlo unas elecciones anticipadas, que probablemente nos llevarían a un gobierno de concentración a la griega, es iluso, a no ser que los votantes refrendaran con entusiasmo la acción del gobierno. Por el contrario, lo deseable, sería un pacto de las fuerzas políticas y sindicales con los ciudadanos y una oposición frontal a los mercados y las instituciones que nos obligan a realizar esos grandes recortes.

Una oposición valiente que socialice la pobreza y apueste por las políticas de crecimiento y no se obsesione en la lucha contra el déficit. Si un funcionario del nivel inferior cobra 926 €, ni Soraya ni el mismísimo Rey pueden cobrar lo que cobran. Es necesario, que todos ingresemos, menos, si cabe, pero que todos tengamos posibilidad de llegar a los productos básicos. Estando las cifras de pobreza como están, mucha gente pasa hambre. Que los millones del rescate sean para la banca, pero nacionalizada, y que se salden las deudas de los ciudadanos con los bancos, pues, ahora, ya sabemos del comportamiento espurio de sus consejos de administración, que se traduzcan en ayudas a la deuda hipotecaria, al acceso al crédito en buenas condiciones a empresarios y a las familias para hacer frente a otro año de recesión venidero. Es obligada la reactivación del consumo.

Las arcas de la hacienda no van a crecer aunque nos sangren los bolsillos, mientras se amnistía a los defraudadores y suban los impuestos. Lejos de aminorar, el crecimiento de la economía sumergida, aumentará y, en vez, de enviar a los inspectores de hacienda a ver si escatimamos algún euro, debieran enviar a los guardias civiles, como antaño hacían contra los maquis, a perseguir a los bandoleros fiscales a los que de sus sisas y el sufrimiento de la gente hacen grandes fortunas.

Necesitamos una nueva constitución, donde se ponga en jaque a todas esas estructuras anquilosadas que frenan el avance de un país y convierten al verdugo en víctima y a la víctima en delincuente. Podemos ver que Europa crece, mientras tenemos la obligación de tener a nuestros hijos, perfectamente formados, ó, haciendo las maletas, ó, viviendo en casa hasta nuestro RIP. Lo que nos viene encima, como dijo Guindos, es una “desaceleración acelerada” que de normal quiere decir que la economía va hacia atrás, pero como un gamo.

Ya saben lo que les pasa a los hombres, cuando nos bañamos en el agua helada.

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 20 de julio de 2012

Son los ciudadanos.


Si algo tiene la efervescencia social de los últimos días, como en el 15M, es la carencia de vanguardia sindical, o, política. Son los ciudadanos los que han tomado las calles rebasando a las organizaciones tradicionales que deberían defenderles.

Es un mecanismo de defensa social producto del hartazgo de la sociedad corporativa y de sus mafiosas ramificaciones, de las estructuras de un estado encorsetado desde que la madre transición le dio a luz y donde la impunidad, la corrupción y los privilegios campan sinvergüenzas con aire aristocrático.

Son muchos los argumentos que pudiéramos anotar para hacer un esbozo de lo que nos ocurre. Hace ni tres días, escribía sobre la paradójica situación de la policía ante las manifestaciones y la violencia utilizada contra los manifestantes. Y ya es la propia policía la que se manifiesta. Corre como un reguero el manifiesto de la Asociación Unificada de los Militares quejosos como es normal de la situación que vivimos. Ocurre todo a tanta velocidad que ya reflexionamos sí nos encontramos ante una revolución ciudadana.

Decía que la reacción social de hoy mismo, es un mecanismo de defensa de la sociedad carente de las tradicionales vanguardias. Como todo mecanismo de defensa es conservador. En este caso, actúa para defender las conquistas sociales y políticas que hemos forjado los  trabajadores y las llamadas clases medias, las principales víctimas de la crisis.

El triunfante discurso de Rajoy no resultaba el tiro de salida. Oportunamente, se han ido incorporando a la calle los colectivos que se sentían afectados por las medidas restrictivas que cual cascada improvisada han ido enunciando los gobernantes y, además, tenían que soportar su criminalización por los bárbaros neoliberales: estudiantes, maestros, sanitarios, empleados sociales, mineros,… Cada colectivo iba uniéndose de forma colorida: mareas verdes, blancas, anaranjadas, negras.

El jueves 11 de julio de 2012, Rajoy dijo que nada podía hacer más que aplicar unas medidas que afectan al total de la población. No hay ciudadano, incluidos los empresarios, que no se vean ninguneados por las medidas de ajuste que persiguen, no tan solo corregir las desviaciones del déficit, sino, además, imponer un modelo ideológico que transgrede el pacto social no escrito que nos ha hecho vivir en o paz desde la muerte del dictador.

¿Y qué peor acción podía hacer aquél que dijo que iba a cambiar las cosas sin adoptar medidas que empobrecieran aún más nuestros hogares? Las adopta y nos confiesa que no puede hacer nada de lo que prometió, si no, lo contrario. Sus votantes ya le han dado la espalda.

Si hacemos un recuento de quiénes han quedado fuera de la furia del gobierno, nos encontramos: Los  políticos de altura, la casa real, la iglesia, los directivos de las grandes empresas y los banqueros. El resto de la sociedad, el famoso 99%, está intervenido. Y esa intervención nos afecta a nosotros, a nuestros hijos, a nuestros nietos y a saber. Es el mayor atraco de la historia pretender que paguemos en dos años una cantidad similar al agujero que la banca ha generado y  que los gestores políticos y financieros responsables de la cosa se vayan de rositas y se alarmen cuando un juez los llama o les imputa por sus conductas pasadas. Sí realmente fuéramos un país normal, deberían estarnos danto explicaciones los operadores y los controladores, lo menos desde que estalló la famosa burbuja. Los críticos a las medidas de Rajoy tenemos como ejemplo a Islandia, que nada más producirse el crash destituyó al gobierno, encarceló a los responsables de la quiebra, nacionalizó la banca y redactó una nueva constitución. Y si hay que salir del euro para que no haya un desahucio más, se sale. Hacen falta políticos valientes y es de cobardes ceder soberanía y cargar sobre los pobres la crisis que el partido gurteliano ha colaborado en crear.

En el 11 de julio los diputados populares, en vez de mostrar constricción, celebraron con jocosos aplausos, risas y lacerantes insultos el discurso de su líder. En seis meses, hemos tenido que oír la mayor sarta de mentiras que nuestro cerebro es capaz de digerir. Estamos al borde de la insurrección.

Es tal el retraso de las organizaciones sindicales en el asunto que han adelantado la convocatoria de una huelga general del mes de octubre a septiembre, aún en discusión. Demostración de cuan oxidados están los sindicatos que no son capaces convocar para hoy mismo acciones que impidan que nuestras vidas sean trastocadas de tal manera que pase un siglo hasta que podamos levantarnos. Es por ello, que los ciudadanos, aprendida la lección del 15 M, aprendida la lección de los colectivos damnificados salen a la calle a decirles que estamos hartos de que siempre sean los mismos los que paguen y que a ellos no se les caiga la nómina de vergüenza.

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 16 de julio de 2012

MAQUIS Y MONTES


A la derecha, Antón Castro, como indica el cartel, en el centro, José Manuel Montorio, “Caval” a la izquierda, Pedro Alcorisa Peinado “Matías”. Guerrileros de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. En las jornadas que organizaba en Cantavieja Antón.

Doy por sentado que las personas que vayan a leer esta humilde contribución, saben que ambos conceptos incluidos en el titular están intrínsecamente unidos. Maquis procede de maquia, es decir, la vegetación de tipo matorral que no pasa del metro y medio de altura. Les llamaron maquis a los que se refugiaron en este tipo de bosque para no acudir a filas en Francia. Resurgió en plena invasión alemana, generalizándose a todo aquel que buscaba esconderse de la persecución nazi. Entre aquellos, hubo multitud de españoles que habían cruzado la frontera tras nuestra última guerra. Eso hizo que de manera universal se llamará maquis a la resistencia organizada en guerrilla. En España, sería utilizado tanto por parte de los guardianes de la dictadura, como por parte de los naturales, esperasen o temiesen su llegada tras la llamada Operación Reconquista de España lanzada desde el exilio liberado el sur de Francia en septiembre de 1944.

Ante las espeluznantes imágenes que hemos podido ver sobre la quema del interior de la Comunidad Valenciana, he rememorado un viaje mitad conquense, mitad turolense que junto al cineasta Domingo Ruíz realizamos allá en 2005. Acompañábamos a José Montorio, alías Chaval, guerrillero antifranquista aragonés y a Pedro Alcorisa, guerrillero conquense. Amigos durante el tiempo de la resistencia los habíamos unido tras sesenta años sin verse. Desde Santa Cruz de Moya, partimos muy de mañana hacía Cuenca, para presentar la edición de nuestras ya tradicionales jornadas de estudio sobre la guerrilla antifranquista en la Universidad de Castilla La Mancha. Acabada ésta, reanudábamos el viaje, esta vez al contrario y desde la capital de Cuenca nos adentramos hasta Cantavieja, donde, otro amigo, Antón Castro organizaba las jornadas en El Paraiso que es como enamorado llama al Maestrazgo turolense.

En una de las fases del viaje, creo recordar en el trayecto de Boniches a Carboneras, Cuenca, N 420. Fue Chaval, que con gran sorpresa le dijo a su camarada. Te has fijado, has visto la cantidad de pinos que hay. Ojalá hubiéramos tenido tantos pinos en nuestra época. Les interpelamos siempre curiosos de conocer el más mínimo detalle de aquella lucha desigual, tratase de quién se tratase, y ambos eran dos de los mejores exponentes de la fallida resistencia armada contra la recién nacida dictadura, pegados a las ventanillas y atentos a cualquier anuncio de la carretera que les hacía rememorar algún episodio de sus anteriores vidas. No había tantos pinos, aseguraba el aragonés. Qué va a ver tantos pinos, si para hacer leña la gente se las veía y se las deseaba, le apoyaba Pedro.

Siempre hemos trabajado con la memoria como si se tratara de un recipiente donde se pudieran conjugar diferentes ingredientes, uno de los principales, la memoria oral, pero a su vez, hemos estudiado poder explicar los hechos de aquellos años a través del paisaje. No podíamos entender que solo a través de la documentación y el repaso bibliográfico pudieran explicarse que un puñado de hombres aguantarán en aquellas terribles condiciones de vida en el monte, mal armados, mal alimentados y auxiliados por los que vivían pobremente en aquel entorno. Para entender a la guerrilla, debíamos conocer cómo era el monte de aquella época. Por referirnos a Cuenca y Teruel, seguro que la masa forestal era menor. La presión humana con pueblos que ahora no se transitan, pero que en aquella época estaban sobrepoblados, se desarrollaba en el monte una buena parte de la vida económica, con núcleos aislados como los mases o los rentos, ya fuera por la mayor presencia de cultivos y la ganadería, por la explotación forestal, propiamente dicha, por los cazadores, los carboneros, peones camineros, recolectores de diversos productos, etc. Será, sobre los años cincuenta que el monte empiece a repoblarse de pinos y a despoblarse de gente. Aquella brutal repoblación, en Santa Cruz de Moya se llegó a restringir la actividad ganadera para que las cabras no se comieran los pimpollos, uniformó la masa forestal hasta entonces más diversa. No hablo como un experto, tan solo como un aficionado al monte y a la historia. En las zonas quemadas que he podido visitar, y no he de realizar grandes viajes para ello, los pinos no rebrotan porqué sí, en cambio las carrascas, los enebros y las sabinas suelen hacerlo por su mejor adaptación al medio. Quiero insistir en la presencia humana en el bosque y cómo se desarrollaba esa presencia poco mecanizada y por lo tanto poco regresiva, con bancalizaciones que hacían de cortafuegos naturales y una ganadería que como alguien recordaba, no es que ayude a crecer el bosque, si no que impide que este se cierre y sea inaccesible.

Ese es el monte que conocieron nuestros guerrilleros, donde el pino era uno más en las zonas no dedicadas al tráfico maderero. Se veían obligados a descansar de día y andar de noche, a evitar la luna llena y las crestas para evitar a una guardia civil siempre presente, impertérrita al desaliento, y a los cientos de ojos humanos y el olfato de los perros que pudiera delatar su presencia. Llegamos sin novedad a Cantavieja y pudimos estar con el alcalde y una cincuentena de asistentes, hablamos en la desconexión aragonesa de la SER y recibimos el abrazo siempre amable de Antón y del historiador Fernando Martínez Baños.

Otras de las escenas que me han rememorado las llamas en la noche de la Serranía valenciana, sucedió en Teruel y buena muestra de ello dejamos en nuestra colaboración con el Programa Amarga Memoria y el Ayuntamiento de la Cerollera. Fue el incendio provocado por las fuerzas conjuntas del ejército y la guardia civil que actuaron contra el campamento escuela de la Cerollera en el mal llamado Pinar de Aiguaviva, que resulta así de la lectura de muchos documentos, pero que sobre el terreno pertenece a la Cerollera. A pesar de que los documentos no nos aclaraban cómo se produjo el incendio, pudimos hablar con varios testimonios de los mases, ahora, abandonados. Realmente, el ataque se produjo no contra el campamento escuela, éste ya había sido asaltado dos meses antes. Se realizó sobre un segundo campamento ubicado en el paraje de la Empedrada y se utilizó fuego de mortero que provocó el foco principal del incendio, pero había quien de manera reservada testimoniaba que por los caminos iban guardias que iban quemando con antorchas y latas de gasolina, logrando que se extendiera a todo el pinar. El esfuerzo fue inútil y los guerrilleros pudieron escapar, pero no quedó un pino. Me entristecía aquel relato, por el desprecio de las fuerzas por la naturaleza y por la propiedad de aquellas plantaciones.

Asistimos estos días a un debate tan antiguo como las historias que cuento, sobre la relación entre el monte y la ciudad. Sí, ya sé, se habla de prevención, de recursos, de… En el fondo es un debate entre los medios destinados y su manera de gestionar el monte por personas que aparcan su coche en un garaje subterráneo y que deben esperar al fin de semana para poder abandonar la urbe. Incluso, aquellos representantes del medio rural, son urbanitas dada a que su actividad se desenvuelve en los centros administrativos y acaban abandonando sus domicilios en el entorno rural. A parte, la baja población del cuerpo electoral rural tiene poca fuerza al representar un número insignificante de votos. Esta dualidad la ciudad y el campo, es perniciosa para este último. Y lo es porque tales son las necesidades de la vida urbana y tal el desconocimiento de la vida en el campo, que se retrotraen medios destinados a la prevención de incendios o el desarrollo rural para traspasarlo, como se denunciaba en los casos valencianos, a la visita del Papa, tan necesitados como están en las ciudades de contenidos espirituales.

He podido oír a alcaldes de distinto símbolo defender los mismos postulados sobre el porqué de los incendios, es decir, en el campo existe un gran consenso sobre las políticas forestales y que dos de las medidas que con mayor fuerza se demandan son el aumento del cultivo de montaña y la presencia de ganadería. Al parecer ambos aspectos han de ser subvencionados y entrarían dentro de las políticas de desarrollo rural impulsadas por la UE desde hace 20 años. Es decir, las políticas europeas para fijar población en el medio rural han fracasado y, bajo mi modesta opinión, así ha sido porque quién ha gestionado esas políticas padece del mismo mal que el que debe cuidar de la prevención de incendios, ni una ni otra gestión ha recaído directamente en la zona rural. En este caso, me refiero a la Serranía valenciana y a la conquense que son las que conozco mejor. La gestión corresponde a niveles intermedios llamados grupos de acción local, que no creen ni conocen el medio natural y social que gestionan y que previo y generoso pellizco para ellos o sus organizaciones, se han dedicado a la expansión de casas rurales y poco más. Si, ya sé, si nos muestran las estadísticas podrían demostrar lo contrario, pero no ha habido una política integral sobre el medio natural, sino acciones que dependían muchas veces de las ideas y posibilidades de crédito de los promotores.

La solución a los incendios, remataría, no vendrían únicamente por las limpias de monte y la explotación forestal. Ecologistas en Acción de la Serrranía de Valencia denuncia a una empresa maderera como corresponsable del incendio de Andilla, al abandonar buena parte del desbroce que obtuvo bajo concesión en el paraje donde se inicio uno de los mayores incendios vividos en la zona y que ha dejado calcinada una extensión semejante a la isla de Ibiza. ¿Dónde estaba el responsable de vigilar que se cumplieran las condiciones del contrato? Las soluciones pasan por la repoblación humana del monte y romper con su tendencia a la desertificación, pasan por políticas integrales que ahora se van a abandonar con la llegada del extremismo neoliberal.

Nuestros guerrilleros no podrían hoy atravesar buena parte de las zonas quemadas y en las no quemadas podrían hacerlo de día, sin encontrar un alma que les cobijara o donde pudieran hacer requisas. No podrían tampoco estarse mucho tiempo bajo las grandes pinadas pues ya fuera por la actuación humana o por la propia naturaleza, se hallarían inmersos en un polvorín del que probablemente no podrían salir ilesos como hicieron sus viejos camaradas en La Cerollera. Debería reconvertirse en guerrilleros urbanos que es donde está la gente y donde está la política.  Entiéndase éste último párrafo como un símil y no como una apuesta por la violencia política. En definitiva, menos pinos y más diversidad, hagamos del monte un bosque.

Pedro Peinado

(Publicado en el Diario de Teruel el 15 de julio de 2003)

Para Diana


Son extremadamente duros con las personas. Si de verdad creyeran en lo que dicen, tendrían mayor humanidad, están lanzándonos a la miseria y quieren que vayamos disciplinados, en fila, calladitos, con las vidas que ha costado que en España haya libertades y cuando han estado en la oposición o en el poder no han sabido más que explorar allí donde habita el mal. No me parece digno, de quién se dedica profesionalmente a la política, atacar a los ciudadanos que manifiestan su opinión, podrán pensar que estamos equivocados, podrán rebatir nuestras críticas, pero no descalificar a quién hace uso de las libertades. Deberían ser los primeros en defendernos. Es el momento de las personas valientes y debemos arroparlas.

Al Diputado DIEGO LÓPEZ GARRIDO


He de decirle la amarga tristeza que me ha producido sus declaraciones aparecidas en el diario Público ante la organización, por parte del presidente de la Comisión de Defensa, Agustín Conde, de una visita el próximo 18 de julio al Museo del Ejército, Alcázar de Toledo.

“El PSOE no cree sin embargo que haya que darle “más vueltas al tema”. “Lo primero que pensé cuando vi la citación es que coincide con un pleno extraordinario. No se me había pasado por la imaginación la coincidencia con el 18 de julio –confesaba ayer Diego López Garrido, portavoz socialista de Defensa–. No sé qué haremos y ya lo pensaremos, pero no creo que se haya elegido aposta esa fecha y, en todo caso, la veo incompatible con el pleno”.

Es de ilusos no caer en la cuenta de que el PP no da puntada sin hilo y que aprovecha cualquier cuestión para reforzar la idea del mal necesario que supuso la dictadura franquista.

Da la sensación, que no se presta atención, no se ejerce de oposición, no se es raudo al aprovechar tal propuesta por parte del PP como un ataque a la Memoria Democrática.

Si el Partido Popular hubiera protagonizado un rechazo firme al franquismo y un apoyo a las políticas públicas de la memoria, con la reparación de las víctimas, no ya de la guerra de España (12936-1939), sino de la dictadura, el acto hubiera tenido unas connotaciones normales, pero, siendo que sigue atrincherado, no en no remover el pasado, sino, en dulcificarlo como digno heredero de aquella derecha que creció en el Pardo, se debería estar más atento y profundizar en el avance, tímido, pero avance, que ha significado para nuestro país la redacción de la Ley 52/2007.

PERIODISMO AMARILLO DEPORTIVO.


Sara Carbonero demostró lo que se espera de una periodista en la actualidad y por qué la envían a hacer de Sara Carbonero a los eventos futbolísticos. Tuvo una oportunidad de oro y la desaprovechó, lo que le va a procurar muchos méritos, cuando no preguntó a Rajoy ni de rasqui por los problemas que atraviesa España y su presencia en la final de la Eurocopa. Hasta el presidente esperaba de los medios que le dieran la oportunidad de explicar lo inexplicable, él, que tan óptimamente lo hace. “Yo ando con mis líos europeos” llegó a decir el presidente. No cabe mencionar aquí el patinazo de Carbonero con Iniesta, no por incomprensible, sino por no podernos detenernos más en quién no lo merece.

Su compañero Juanma Castaño que seguro que seguirá siendo considerado un gran profesional, imitó a Carbonero, mientras la mitad de la masa forestal de Valencia, ardía, cual cruel falla, cuando los hogares son desahuciados por miles, los pensionistas expoliados, los precios por las nubes y una tormenta de infortunios se conjuran sobre la vida cotidiana de millones de españoles, ni le pidió al príncipe unas palabras de ánimo ante los problemas que sufrimos.

Podríamos mencionar, además, al diario valenciano Super, que incorporaba en su portada el mayor insulto que se le ha realizado a la crónica deportiva desde que ésta nació. “Roja, alégrame el día. El fútbol no apagará incendios, pero sirve para calentar el alma”

Es el periodismo de la “nadedad”, nada por aquí, nada por allá. La prostitución de un oficio que nació guerrillero por ser garante de la verdad y que se rinde sin que se lo pidan. Los payasos que han retransmitido los partidos de la selección durante la Eurocopa, y cito a tan noble oficio en su acepción menos amable,  procuraban ser más graciosos de lo que son. Esos excelentes periodistas amarillos han sido una victoria de lo vulgar, apoyándose en los tópicos como único recurso de anclaje ante los millones de espectadores que tenían la obligación de escucharles, unos compartiendo su humor chusquero, otros bajando el volumen para alejar a sus pequeños de tan terrible desierto ideológico-futbolero.

En fin, nos los quitamos de encima y recordamos a los viejos narradores. Nos preguntamos quién fue el cerebro privilegiado que marginó a uno de los más estupendos comentaristas deportivos que hay hoy en nuestro país, como es Julio Maldonado, alias Maldini, que es el único que entiende de fútbol, no apunto aquí a otras referencias positivas para el oficio que viven es sus oasis locales o autonómicos, por no dejarme a alguno.

A todo esto, felicitar a los jugadores y al equipo técnico, a pesar de sus primas millonarias, a pesar de que sus bálsamos no curen nuestras heridas. Esperemos que algunas de sus enseñanzas sobre la organización colectiva, llegaran al actual gobierno y, en vez de tanto viajecito por obligación, sacarán al país de sus verdaderos problemas con cuatro pases de oro y una lección de pundonor.

Pedro Peinado Gil

(Publicado en el Diario de Teruel el 5 de julio de 2012)

Consejo – ¿Católico? – del Poder Judicial.


Un vocal del Consejo del Poder Judicial (CPJ) tenía sospechas de los viajes que realizaba el presidente de dicho organismo. Solicitó información sobre los gastos realizados que coincidían con fines de semana en hoteles y restaurantes de lujo. La documentación facilitada no podía reproducirse, solo cotejarse ante la mirada del Secretario General del CPJ. El vocal cansado con la lentitud del proceso y las evidencias presenta el caso ante el fiscal.

El presidente investigado, considera que los gastos son una miseria y que están estupendamente documentados. Se sorprende de que el vocal, Gómez Benítez, se haya dirigido directamente al fiscal sin haber informado previamente al consejo.

Integrantes del consejo consideran que se trata de un tema personal y que no existe trámite previsto en este caso, así que debe actuar la fiscalía y dios dirá. Carlos Dívar de fuertes convicciones católicas es, además, presidente del Tribunal Supremo y la cantidad denunciada hasta el momento ascendería a 5.658 € por viajes no oficiales, cerca del millón de pesetas.

Su religiosidad fue motivo de controversia en el inicio del curso judicial de 2008 año en que tomó posesión del cargo. Lejos de mantener la independencia entre las instituciones del estado y el estamento religioso, el Arzobispo de la Archidiócesis de Madrid celebró la Misa de apertura del año judicial, que anualmente se celebra en honor a los magistrados fallecidos durante el curso anterior, incluido en el programa oficial. La celebración religiosa nos recordaba Santos Juliá que se ofició en la iglesia de Santa Bárbara, la misma que el 20 de mayo de 1939 acogió al “invicto caudillo, rodeado por más de una veintena de obispos, depositó su espada victoriosa a los pies del Santo Cristo de Lepanto, traído de Barcelona para tan fausta ceremonia”.

La imagen del Presidente del Tribunal Supremo y del CPJ doblándose ante Rouco Varela, dio al traste con las esperanzas que se habían levantado al relevar a la cúpula judicial, rebasando el plazo comprendido en la constitución por falta de acuerdo entre los partidos mayoritarios. La política de bloqueo efectuada por el partido de la oposición, entonces, obstaculizaba las maniobras del gobierno para llevar a cabo las obligaciones constitucionales. Zapatero sería responsabilizado de haber accedido a que Dívar llegará al trono, y éste, para agradecérselo invitó a su amigo el presidente de la conferencia episcopal española. La imagen gráfica no era una simple metáfora, cualquier ser avispado podría considerar que uno de los tres poderes del estado se entregaba a la fe frente al derecho, que no son cosas contrarias, pero no son convergentes, si llegan a serlo, como fue el caso, nos sitúa al borde de la democracia.

Es conocido el excesivo protagonismo que los poderes públicos conceden a la iglesia. Dado el carácter aconfesional de nuestra constitución se debería proceder con mayor mesura. Recordemos la utilización de símbolos religiosos por doquier. No deberían mezclarse, no deberían aparecer en comunión, pues parecería que existieran dos poderes paralelos que emanaran autoridad: el constitucional y el espiritual. ¿A qué autoridad obedecerían los representantes del estado en caso de divergencia? Nuestra historia debería servirnos de lección para pedirles a las autoridades que se reservaran de mostrar públicamente preferencia por una religión u otra y que se reservaran estos actos a la esfera privada, no a la pública y menos ostentando un encargo constitucional. ¿Sirven al Vaticano o sirven a la Nación? Difícilmente podremos llegar a un equilibrio entre la devoción a lo invisible y el apego a la realidad objetiva, si se mantiene una rela.

Esas mismas convicciones, en las que no se debería basar ningún comportamiento civil, llevó a Dívar a paralizar el proyecto ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo. Su voto, al lado de los contrarios a la reforma de la ley del aborto, impidió que llegara aprobado el informe preceptivo no vinculante al Parlamento. Lejos de cumplir con su cometido técnico y conciliador, el Presidente del CPJ se abrigaba en su ideología para obstaculizar ésta ley de tan poco recorrido temporal con la actual mayoría derechista.

La presunción de inocencia de Dívar está por encima de lo noticiable, pero, ya es que por unos miserables euros se llegué hasta la fiscalía y que sus fines de semanas fueran conocidos por los pasillos de tan noble institución como la “semana caribeña” por alargarse hasta cinco días, cuando no eran cuatro. Es inconcebible que una persona con tan apasionada relación con lo divino, se fuera a Puerto Banús y utilizara el dinero asignado a su cargo para darle propinas al servicio. Imposible ¿verdad?

Pedro Peinado

15 de mayo de 2012

(Publicado en el diario de Teruel)

Tan net és qui neteja com qui no embruta!


Visité Barcelona, ciudad  que me vio nacer. Me encontré con la campaña del Ayuntamiento “tan net és qui neteja com qui no embruta!”, ” Tan limpio es el que limpia como quien no ensucia”.  No es extraño que el municipio se preocupe por el tema de la limpieza, como en casi toda la península, los celtiberos no estamos muy educados en estas cuestiones, aunque se ha mejorado  un poco. Dos cosas me vinieron a la mente, primero, el lema me parece  muy largo y a pesar de su sencillez, incomprensible.  No dejará poso en la memoria colectiva barcelonesa, como, sí, otros que pasaron a formar parte del lenguaje coloquial, como el ya existente de “Barcelona Neta”.

Quizás la cuestión más preocupante, como puede verse en la foto, son las pegatinas de gran tamaño que se han incorporado a las papeleras. Como todos sabemos, pegar un adhesivo sobre pintura de forja, no asegura la adherencia, al ser una superficie irregular. Ya pueden  verse muchos de ellos despegados  por alguna de sus puntas. Todo un desafío para acabar estirándola y haciéndola trizas. Afea enormemente el equipamiento y el adhesivo se independizará pasando a formar parte de los plastiquillos, papelillos, colillas y etc que pueblan las calles condales.

Y acuden las interrogaciones ¿Cuántas papeleras hay en Barcelona? ¿Cada una lleva un adhesivo?  ¿Cuánto cuesta el adhesivo? Realmente, a pesar de la crítica,  el slogan lleva toda la razón y reconvirtiéndolo en su negativo, diría  ”tan sucio es el que no limpia como el que ensucia” Exactamente, el que ha ensuciado las papeleras con un adhesivo, es tan sucio como el que lo despegue y abandone en cualquier rincón.

Ayer, en el ambulatorio.


 

En la espera, que se te hace eterna hasta que llega tú turno. Los abuelos que me antecedían se pusieron a hablar distendidamente. Se conocían de vista, en este pueblo grande que es Cuenca. Coincidían los hombres por San Antón. El de más edad, para definirla, dijo que era de la quinta del biberón, corrigió, del saco. Tres meses estuve en la instrucción en San Clemente, base de uno de los campamentos del ejército republicano. Su mujer dice que cada domingo se pierde por San Antón para ir a ver a San Julián, qué no sabe que tendría él con el patrón de Cuenca. La conversación derivaba entre los comentarios que sobre los piojos que había en San Clemente, cortados por la preocupación de la mujer por su salud. Ya no sale, decía, nada más que para ir los domingos a dar esa vuelta. Desaparecieron las mujeres y quedaron los dos hombres hablando. Para demostrar su juventud, el otro le decía que su padre había estado en las quintas mencionadas. No estaba ninguno de los dos para mucho baile.

Los escuchaba atentamente y me atreví a acercarme a ellos. Quisiera saber más sobre esas historias que cuenta, pero la mujer ya salía de la consulta con sus recetas en la mano y él se excusó. Se levantaron y se fueron por el pasillo adelante. Veía marcharse a uno de aquellos niños forzados a movilizarse para acudir al frente y defender las libertades republicanas antes del asalto final. Insistí, salí tras ellos y en la cola para solicitar una nueva cita, retomé la conversación. Le confesé mi necesidad de saber y de la posibilidad de que él me atendiera. No quiero hablar de aquello. Se retrajo frente al desparpajo con el que contaba anécdotas a un compañero en la cola de la doctora. No quiero hablar porqué vi mucho y nada bueno. Además con los tiempos que corren. Mira y me puso la mano sobre el hombro, no hay justicia ahora en España. Y aunque quisieran hacerlo peor, no podrían. Al despedirme le dije que algún día lo encontraría por San Antón. Él sonrió. Puede que así conozca por qué cada domingo se acerca a hablar con San Julián, aunque me cueste prometerle que no se lo diré a su mujer.

Pedro Peinado Gil

Arcas, 20 de marzo de 2012