El primer bombardeo aéreo de la ciudad de Cuenca


El 5 de agosto de 1937, alrededor de las 7 de la mañana, ocho aparatos provenientes de la base aérea de Salamanca, bombardearon la ciudad de Cuenca. El objetivo principal era la estación de Ferrocarril. Sobre la estación cayeron seis bombas que ocasionaron el incendio de dos vagones de tren, el descarrilamiento de otros dos, el levantamiento de la vía y grandes desperfectos en los muelles.

Dos bombas caerían en la casa de Félix Requena ocasionando la muerte de dos mulos que en ella se guardaban. También murieron un Teniente y un Sargento del Cuerpo del Tren que estaban en el interior de un coche frente a la finca reseñada sita en Fermín Caballero número 12. Bombas incendiarias caerían en el depósito de la resinera, junto a la estación, lo que provocó el incendio de los almacenes de la propia resinera y los la fábrica de madera de don Nicasio Guardia, produciendo víctimas y daños.

Los aviones siguieron el curso de la carretera de Cuenca a Valencia dejando caer su letal carga sobre el destacamento que se encontraba en funciones de vigilancia a la entrada de la ciudad, ocasionando varías víctimas. Las bombas causaron desperfectos en las cañerías de agua y arbolado de la calle San Fernando, en la fábrica de madera de los Hermanos Correcher y la de Tomás Cubells. Los daños totales ascendieron a unas 271.000 pesetas de la época.

Los muertos y heridos serían trasladados a la casa del Socorro. En principio, hubo 11 fallecidos y 42 heridos de los que morirían 6 en días sucesivos. Del total, 33 serán militares y el resto paisanos, de ellos, tres mujeres, una de ellas incrementaría el número de muertos. Este fatal cálculo podría ser mayor de saberse el destino de dos heridos graves evacuados a Madrid y Valencia. La causa de las muertes fue producto de la metralla.

El bombardeo siguió sobre el norte de Chillarón donde se dice que se dejaron caer más de cien bombas explosivas e incendiarias sobre unos campos de cultivo. Este hecho llama la atención, pues en la ciudad el número aproximado fue de dieciséis bombas, ¿por qué dejarían caer tal cantidad en un campo de cultivo? Podemos lanzar una hipótesis. En el mes de mayo anterior, un individuo llamado Carrasco se evadió de la zona leal para ingresar en la facciosa. Allí delató la existencia del aeródromo de Jábaga que se encuentra cerca de la población de Chillarón. Es probable que la aviación fascista italiana o Aviazione Legionaria recibiera orden desde el estado mayor franquista para el bombardeo de esas supuestas instalaciones y el resultado fuera negativo. Otro posible objetivo era la vía del tren a su paso por Chillarón. Esta vía sería una constante obsesión por parte del mando franquista que se propuso impedir la finalización del tramo entre Cuenca y Utiel y evitar así la comunicación ferroviaria entre Madrid y Valencia, pero de esto hablaremos otro día.

Decíamos, que las aviones y pilotos eran de nacionalidad italiana y tenían su base en Salamanca. Conocemos que se trataba de ocho aparatos y que estos eran Fiat BR 20 y Savoia Marcheti 79, también llamado Sparviero, gavilán en italiano y considerado como uno de los más potentes y mortíferos bombardeos en la IIGM, su entrenamiento en la guerra de España habría sido decisivo, pues se convirtió a la península en un verdadero campo de pruebas para el desarrollo de armas que luego causarían millones de muertos.

La utilización de la aviación alemana e italiana determinó claramente la superioridad de las fuerzas sublevadas. Su uso contra la población civil o la retaguardia perseguía la desmoralización del enemigo y sería una constante en la II GM, de la que España fue su antesala. Cuenca sufriría cuatro bombardeos más antes de finalizar nuestra guerra, del que hoy celebramos su efeméride, sería el que mayor daño ocasionaría en víctimas y aunque la mayoría fueron militares, estos no estaban en zona de combate. Muchos de ellos habían recibido la orden de incorporarse al frente de Teruel, otros formaban parte de la militarización del cuerpo de tren y de los cuerpos de seguridad. El temor a los bombardeos impulsó a las autoridades republicanas a crear una red de refugios en toda la ciudad y, hace unos meses, han puesto al descubierto los arqueólogos conquenses Santiago Domínguez y Michel Muñoz dentro del proyecto del Ayuntamiento de Cuenca “La Cuenca Subterránea”. Actualmente podemos visitar el refugio de Alfonso VIII para darnos cuenta de la sinrazón de las guerras y los grandes recursos materiales y humanos que para ella se hubieron de utilizar. Que sirva de homenaje en este día para las víctimas y su recuerdo nos permita evitar caer de nuevo en ese pozo negro y sin fondo.

Pedro Peinado Gil

Publicado en el diario electrónico Voces de Cuenca. (5/08/2011)

(Los datos han sido elaborados por Pedro Peinado y Ángel Martínez Catalán del Centro Documental de La Gavilla Verde y proceden de diversos archivos militares y civiles.)

Algunos enlaces interesantes

http://www.borgato.be/Guerra%20di%20Rino/html/aviacion_militar_ii.html#bas3)

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:SM79_193.jpg

http://www.eaf51.org/Photo_21_Siluranti.htm

http://img109.imageshack.us/img109/8925/s79ju882.jpg

 

 

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