La despedida de un concejal de pueblo (2).


Toma de posesión junio de 2011 (con la camiseta de la AGLA).

Mi deseo era concluir mi segunda legislatura, pero al solicitar mi reingreso en mi antiguo trabajo, me obligaron a presentar la dimisión como concejal, dada que mi excedencia se argumentaba por motivo del cargo. Simplemente es una nota aclaratoria ya que no hay otro motivo a mi renuncia y no quisiera más interpretaciones a nivel local pues a quién le puede interesar que hay dejado de ser concejal. Así que éste, es un escrito para la gente de Santa Cruz de Moya, Rinconadas, Higueruelas y mi querida Olmeda.

Por mi parte, no ha habido más razón que la expuesta,  ni desavenencias o desacuerdos con el actual equipo de gobierno, cuando me lo permitieron, estuve a su lado, con ellos voté e hice lo que me encargaron. Mucho más hubiera querido hacer, pero donde manda patrón, no manda marinero. Se podrían contar muchas experiencias de estos años, más bien amargas, con un daño personal y familiar que nunca hubiera imaginado, pero el tiempo coloca a cada uno en su lugar y siempre habrá tiempo para escribir unas memorias. Y si no lo hay, es que esta historia no merece ser escrita.

En estas horas de pleno desarrollo de la reacción, parece que los ayuntamientos pequeños están llamados a desaparecer bajo la excusa del gasto que representan a la administración. No oí cosa más absurda. El trabajo de alcaldes y concejales no tiene recompensa alguna, todo lo contrario, se ha de tener una fortaleza especial, pues no hay día que antes Domingo, luego Julián y, ahora, Ángel y los concejales más entregados, deban abandonar sus ocupaciones para atender las urgencias que en un pueblo son variopintas.

Los problemas a los que se enfrentan los ediles, las horas de dedicación plena – robando tiempo a la familia, a las obligaciones laborales y esquilmando el poco tiempo libre que queda – los miles de kilómetros que han de realizar – pagando el combustible de su bolsillo – para intentar obtener ayuda de las instituciones, remolonas, a pesar de ser amigas – no os cuento lo que puede pasarnos ahora – y solventar las demandas de la población; NO TIENE PRECIO.

Les deseo mucha suerte a Ángel, Pilar, Juan, Vicente, Vitorino y, especialmente, a Virgilio que ocupará mi lugar y es para muchos nuestra esperanza de futuro. También a Mere, concejal de la oposición, siempre dialogante, un error presentarse por una candidatura que nada bueno puede procurarle a nuestro pueblo, antes y después de sacar la recortadora. Le deseo a Virgilio, por ser el más joven, que la experiencia le enriquezca personalmente y a todos que contribuyan, como hasta la fecha, al bienestar de Santa Cruz de Moya, por el futuro y por el trabajo de nuestros abuelos que nos dejaron uno de los lugares más bellos de la tierra.

Quiero dejar constancia que he decidido no inmiscuirme en la política en Santa Cruz de Moya, si así puede llamarse, en todo caso, mi salida del ayuntamiento es total a no ser que las cosas, se vuelvan de manera impredecible y me obliguen a cambiar de pensamiento. Seguiré, no obstante colaborando en aquellas cuestiones que afectan a nuestro pueblo, a nuestra comarca y a nuestra provincia, pero en lugares diferentes y desde una perspectiva social, medioambientalista y como defensor del Mundo Rural. Como presidente de La Gavilla Verde, que no es poco. Será mejor atender a las voces amigas que en su día me advirtieron que de este viaje no me iba a deparar nada bueno. Acertaron. Pienso que nunca hay que perder una buena amistad ni por la política ni por la religión ni por el fútbol ni siquiera por un amor contrariado.

Y aquí un recuerdo a nuestra añorada guerrillera conquense Remedios Montero, Celia, en una anécdota que he contado muchas veces  y que resumo con su exclamación ante el ignorante que le proponía una entrevista televisiva en la que no se hablara de política ¿Cómo no voy a hablar de política, si toda mi vida ha estado dedicada a la política? Le respondió. Y es que todos, aunque sea en minúscula, somos políticos. Ya lo decía Aristóteles, el hombre es un animal político.

Da rabia, especialmente, en estos días de zozobra económica, en que nos gobierna el “fascismo democrático”, escuchar consignas contra los políticos, como si éstos solo fueran la exquisita minoría que está liberada y que podemos conocer por su lenguaje y por su moderada forma de atajar los problemas de los ciudadanos. Es un desprecio para nuestros alcaldes que se llevan cada día a su casa los problemas del municipio y que se sienten impotentes ante la racanería que esta democracia ha tenido con el mundo rural, al que ha maltratado y continuado la labor del franquismo, vaciando los lugares hermosos para hacinar a la gente en los suburbios.

Es tiempo de la política, más que nunca, en posicionarse ante la ola de atropellos que los ciudadanos estamos obligados a soportar por la mala gestión de las élites dominantes que aprovechan esta crisis para empobrecernos, robándonos la educación, la sanidad y eliminando las políticas de bienestar, tan necesarias en nuestros pueblos por la tasa de vecinos que ya andan por la cuarta edad. Pero las continuas averías de instalaciones obsoletas, de viales dañados por la climatología y la falta de recursos propios, no permiten más que los plenos sirvan para parchear. Treinta años tuvimos que esperar para que nos arreglaran la carretera que nos une a la provincia, por ello, siempre se recordará a Barreda como el amigo que por fin nos puso en el mapa de Cuenca.

Los actuales concejales de Santa Cruz de Moya tienen una consciencia privilegiada sobre estos problemas y son el mejor equipo que podemos tener dirigiendo el ayuntamiento, pero, como todas las personas pueden y deben mejorar algunas sensibilidades sobre el presente y el futuro de nuestra tierra y tener una mayor predisposición para las cuestiones tecnológicas, dado nuestro aislamiento y nuestra lejanía física y política de los centros de decisión.

El conocimiento sencillo sobre herramientas como el correo electrónico o las redes sociales se hace cada día más necesario y, en muchas ocasiones, ahorra agotarse con el móvil para cada problema. No se ha de menospreciar el trabajo del tejido asociativo que puede contemplarse como un obstáculo en algunas cuestiones, cuando, todo lo contrario, ha representado un gran beneficio para nuestro pueblo. Son una riqueza a conservar, pues en ellas tenemos a los mejores exponentes de nuestra pequeña sociedad. Todas y cada una, son una gota de vida para el pueblo.

Esto puede hacerse extensivo a todos los ediles que de forma generosa se entregan a gestionar sus ayuntamientos en la sociedad rural, es necesaria la formación y el aprendizaje, deberían organizarse desde el propio estado cursos y talleres, y mimar a toda esta gente que se acerca o cree en la política sencilla y próxima, esa que sirve para satisfacer a cada vecino que puede parar por la calle a su alcalde  o a un concejal y transmitirle una queja, una reclamación o una sugerencia. Deberían contar con esos privilegios, dada su altruista dedicación.

Debo recordar a una persona que podríamos definir como el alma del ayuntamiento, Mari Luz Garrido hace un trabajo enorme por una nómina que, cuando no es escasa, no llega porque los actuales gobernantes no pagan. Su tenacidad y su memoria son una salvaguarda para nuestro ayuntamiento. Podríamos sugerir algunas mejoras al trabajo administrativo, pero, todos somos testigos que la luz del ayuntamiento se apaga tarde, mucho más tarde de lo que la obliga su horario laboral. Habrá quejas razonables de que algunos asuntos se demoran más de lo deseado, especialmente, por parte de la diáspora santacrucera que tiene unos pocos días para solucionar sus problemas en su pueblo de origen, pero el volumen de trabajo que conlleva la responsabilidad de secretaria y su entrega al buen gobierno, hacen comprensible esos atascos. Doy fe de ello que algún rato pasé a su lado.

Obligado es despedirme de las empleadas de la casa tutelada. En estos días de miserias, sé que ponen todo de su parte para que los ancianos allí alojados tengan días felices, pero no es fácil gobernar con tan poco presupuesto. Y desearle a Juan una rápida recuperación tras el terrible accidente que sufrió.

Despedida y cierre:

Desconfiad de los que predican el apoliticismo, de ellos proceden las dictaduras y los recortes a la libertad y a nuestro bolsillo. Combatamos a aquellos que quieren convertir nuestra provincia en un cementerio para luego arrebatarnos la tierra de nuestros abuelos, y privatizar lo que es nuestro y trabajo costó arrancárselo a Condes, Marqueses y Obispos. Lo dijimos desde La Gavilla Verde y luego lo hizo suyo el ayuntamiento: No vendas tu tierra.

Y como decía José Antonio Labordeta: “Uno no va a la política por sueldo, va por ideales y por hacer algo por su tierra”

Foto de grupo de los concejales elegidos en las elecciones municipales de 2011

Salud y Buenaventura.

¡Viva Santa Cruz de Moya!

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 7 de agosto de 2012

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Un pensamiento en “La despedida de un concejal de pueblo (2).

  1. Pedro, de verdad que siento mucho que te vayas de Santa Cruz; me parece que aportas un soplo de aire fresco a nuestro partido. ¿Seguiréis en Cuenca? ¿Seguirán tus hijas en el cole? Espero que sigamos en contacto. Besos para los cuatro.

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