Crónicas Veraniegas 3. El agosto en Santa Cruz de Moya.


Agosto es un mes especialmente ruidoso y bullanguero. He sido testigo, durante todo el año, de la ilusión con la que ha trabajado la Asociación Cultural Santacrucera. No quiero decir que en años anteriores no lo hiciera, pero la inquietud de estas mujeres ha revolucionado a todo bicho viviente que tuviera algo que ver con el pueblo. Su comisión de fiestas ha estado a la altura de las circunstancias, pero los tiempos cambian y a los jóvenes parece apetecerles más sus peñas y el botellón que las verbenas populares. El botellón, según me cuentan, se ha extendido en las fiestas de la comarca y es un cáncer para el mantenimiento de las fiestas que se sostienen principalmente por el bar y las loterías. En todo caso, el alcohol es nuestra droga nacional y a ella se le rinde buen tributo en estos días.

Ruido, han tenido en el pueblo, el que han querido y más. La mayoría ha sido tolerante, aunque a determinados horarios deberían moderarse los volúmenes, cuando extinguirse, pues conviven personas mayores con recién nacidos y el baile, a pesar de haberse llenado a algunas horas, ha permanecido, en otros momentos apagado.

En la vida del pueblo, las fiestas del verano, alcanzan como mucho diez o doce días y no todo se rescinde al baile o a la algarada callejera, pues se realizan decenas de actividades desde los campeonatos tradicionales de guiñote, dominó, fútbol y, este año, con gran éxito de participación, un circuito BTT que esperamos que se repita y consolide. Uno de los atractivos del término es nuestra especial geografía, excelente para este tipo de eventos y que desde la sección deportiva de La Gavilla Verde, Agustín, va trabajando para poder consolidarnos en un encuentro provincial. La asociación Santa Crucera lo ha demostrado, además, de diseñar una camiseta que todos hemos querido llevar.

He podido hablar con el alma de la organización de estos eventos y sé del esfuerzo que conlleva y el constante cambio generacional que es necesario, pues a diferencia de otros actos que se realizan en Santa Cruz de Moya, éste, es responsabilidad exclusiva de la población que emigró y que suele pasar las vacaciones estacionales, principalmente, el verano, en su pueblo. La asociación ha ido organizando también actividades en las vacaciones de Semana Santa y, en Santa Cruz de Moya, no sobramos nadie. Se debe reconocer su trabajo que conlleva muchas responsabilidades y algún crítico de sillón. Existe un grupo de ciudadanos que lo harían mejor que los que nos dedicamos a organizar cosas, desde la más sencilla a la más compleja, pero ciñen a ver la vida, como si mirasen cómodamente el televisor con el mando en su mano. Es una pena que tan apreciado personal no se eche al ruedo y nos ayude a todos a mejorar.

En otro orden de cosas, siempre cabe realizar algún apunte sobre el agosto en los pueblos. El aumento de personal conlleva, no tan solo problemas de convivencia que se solucionan por el alto grado de tolerancia que aquí existe, pero hay que reconocer que el pueblo está más sucio. No por falta de elementos para la recogida de residuos, sino porque España sigue siendo un país excesivamente tolerante con los que arrojan cualquier papel o plástico al suelo teniendo una papelera a dos pasos. Aquí, cabría decir, que a todas las personas que queremos el pueblo, deberíamos autocontrolar estas conductas. Impedir que las banderolas que engalanan las calles no deben permanecer todo el año hasta que el sol diluye el color de las enseñas o se pudren los cordeles. Hay un turismo silencioso durante todo el año y estos elementos que sirven para comunicar las fiestas que durante los días que envuelven el 15 de agosto se celebran, afean las fotos de los visitantes y dan una mala imagen durante el resto del año. No he comprobado, si este año se han retirado y, simplemente, lo añado para ejemplificar.

Como tantos años, se le piden al ayuntamiento recursos y esfuerzos de los que no se disponen y es imposible importar algunos servicios que se disfrutan en las grandes ciudades. Así, cuando uno ve un contenedor lleno, no debe depositar la basura en el suelo. Se busca otro y, si todos los contenedores están llenos, se vuelve uno a su casa con la bolsita o la cajita de cartón, y no quedan a la intemperie los residuos orgánicos a expensas de los zarpazos de los gatos. Especialmente, los vidrios y demás materiales reciclables, pues pueden ser objeto del desperdigamiento de plastiquitos y aumento de la inseguridad.

El tema de los coches es otra de las consecuencias que más se sufren. Antes, en cada casa, había uno, pero el crecimiento de las familias hace que haya dos, cuando no tres. Es un problema que también se solventa con el espíritu de convivencia propio de nuestras gentes, pero el que esto escribe, ve con desagrado que en la plaza, que ha sido una de las transformaciones de mayor calado en nuestro pueblo, sigan aparcándose coches, privando a los niños de espacio para jugar. Estos días, un todo terreno enorme estaba en plena plaza robando ese espacio a los vecinos.

El tráfico también circula aumentado en todas sus versiones. Si no ha pasado nunca nada es porque la gran mayoría de personas conduce con tino y sabe que, detrás de la pelota, viene un niño, cuando no cuarenta en estos días. Los conductores han de librar batallas de paciencia con personas que se paran a ver quién viene y hasta que no lo averiguan no se apartan. Ya sabemos que la curiosidad mata, más cuando se da en plena carretera. Habrá que advertir a la Junta que la salida del cruce de La Olmeda es un verdadero peligro, ya que la maleza impide ver la bajada de automóviles desde Ademuz y no será la primera vez que se ha visto bajar a un kamikaze. Los paseantes deberían andar con más precaución por la carretera, cuando no escoger otras rutas, pues el paseo al partidor demuestra que los audaces, a veces, van sobre dos patas y no sobre ruedas.

Hay quién se impacienta ante el coche que le antecede, cuando su conductor se para y establece una tertulia sin soltar el volante. Penoso es, cuando esto ocurre frente la terraza de un bar o el “banquillo de los acusados”, pues la ciencia, que es tardía y, a veces tonta, también, es certera y ha descubierto que el diesel es cancerígeno y, mientras, conductor y viandantes están encantados de conocerse, gasean al prójimo sin entender que la libertad de uno, a veces, es una pesada carga para los demás. Algunos hasta pitan, como si estuvieran ante un atasco de capital. Lo propio es “echarle una voz” que, no por ruidosa, es más natural en este país veraniego.

Este año se ha celebrado la fiesta del río. Una iniciativa anual del ayuntamiento para la limpieza y conservación de nuestro Turia. Recogemos la porquería que se almacena en las riberas, los troncos depositados en su lecho y que pueden convertirse en un problema si descarga una riada, como ocurrió en la última inundación en la huerta de Rinconadas. Además, es un buen momento para concienciarnos de nuestro entorno y adecentar algunos espacios de nuestra ribera donde la maleza se ha comido espacios para el recreo y sendas para que podamos explorar nuestro Turia. El verano, no está exento de actividades ociosas, así se han organizado salidas a reconocer los vestigios de Serrella o los Conquetes, paraje monumental que ha levantado la cuenca del Turia en Titaguas. Cada día hemos visto salir a gente a caminar o a pedalear, o a ocupar las riberas de nuestros ríos para refrescarse. Es notoria la bajada del nivel que lleva el Turia, eso nos ha permitido adentrarnos en sus hoces. De no llover y nevar en los próximos meses, media península se convertirá en un desierto.

Empezaba trágicamente este verano con la muerte de dos personas muy queridas y jóvenes, a ellos, debemos dedicarle nuestro recuerdo y que allí donde habiten, cuando desde tan lejos nos vean, se sientan orgullosos de nosotros. Ojalá pudiéramos dejarles a nuestros hijos un pueblo y unas aldeas como las que nosotros recibimos de nuestros abuelos. Cuidemos entre todos de Santa Cruz de Moya, como la mayoría hacemos y concienciemos a los que se despistan, de que el pueblo y nuestras aldeas, lo merecen.

El agosto toca a su fin, pasaremos del ruido al silencio, que nada más rompen las mulas mecánicas.

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 28 de agosto de 2012

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Un pensamiento en “Crónicas Veraniegas 3. El agosto en Santa Cruz de Moya.

  1. Muy buena la marcha btt. Creo que ha sido un éxito. Muy buenos paisajes y rutas variadas que harán que vuelva el próximo año. La gente del pueblo es excelente y nos han dado toda su ayuda en esta ruta.

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