El matrimonio, por fin, es de todos y de todas


Han tardado el Constitucional siete años y pico. Han acabado con la angustia de más de veinte mil matrimonios. Repasaban en la radio las palabras que se habían dicho entonces. Rajoy afirmaba que apoyaba el matrimonio, como había sido siempre, entre un hombre y una mujer y la señora que ocupa el despacho de la alcaldía de Madrid repetía aquella narración tan didáctica para las peras y las manzanas.

La pregunta qué cabe hacerse es ¿Cómo podemos sentirnos una raza avanzada, sí hemos tardado miles de años en reconocer a algo tan natural como la unión de dos personas que se aman?

Floriano decía que el PP acataría la sentencia, como es natural, y que esperaban que se pacificara el tema. Esa guerra la declararon ellos y extendieron como la pólvora las creencias homófobas entre sus simpatizantes y militantes, alguno de ellos gay, que de todo ha de haber. Podían habérsela ahorrado, o, haber retirado el recurso. Ahora quieren  la paz sin disculparse siquiera. Con todos los frentes abiertos no quieren más. ¿Rouco convocará una macromanifestación? Ahora, familia, pueden ser todos y todas y sanseacabó la discriminación.

La consideración matrimonial, como unión universal de las personas, independientemente de su sexo, ha significado un avance social que debemos reconocer a José Luís Rodríguez Zapatero, que no excluyó este tema de su agenda y tuvimos que soportar a la iglesia convertida en sindicato del tercio familiar para gracia de los populares, que habían desencadenado una oposición feroz contra el gobierno socialista.

No es solamente al anterior presidente al que debemos agradecer el ensanchamiento de los derechos y libertades de los españoles. No puede pasar desapercibidas las asociaciones y colectivos de gays y de lesbianas, que desde la clandestinidad hacían frente a Leyes como la de peligrosidad social.

Un hombre lloraba de emoción en la cadena donde había escuchaba la noticia, agradeciendo que hubiera finalizado aquella tortura y reflexionaba sobre qué hubiera pasado con los matrimonios celebrados si la sentencia hubiera sido contraria.

El PP es inmisericorde con los que entran en sus listas de colectivos malditos, no demuestran la piedad que deberían mostrarnos las personas de fuertes convicciones religiosas. Todo lo contrario y reciben la bendición de una institución a la que no afecta esta crisis, ni otras que pudiera haber en el pasado.

Me han venido a la cabeza, al escuchar el llanto emocionado de ese hombre, los miles de matrimonios que se celebraron durante el dominio rojo. Fueron anulados y los que quisieron vivir en la paz ultra, tuvieron que renovar su compromiso ante la iglesia.

Terrible también hubiera sido para esos miles de personas, sus familias y amigos la anulación y la vuelta a la nada. Hoy es un gran día.

Pedro Peinado. Serranía de Cuenca, 6 de noviembre de 2012.

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