Beatriz Talegón


beatriz talegon

Beatriz Talegón

Tiene 29 años. Es inteligente. Formada en derecho y música. Ha ejercido diversas responsabilidades en los movimientos sociales, en las instituciones y en las juventudes socialistas. Cobra 1500 € netos y vive en Viena, donde su sueldo se le debe ir en el alquiler y la barra de pan. Tiene tirón mediático por naturaleza, habla y gesticula bien, cuestiones precisas para la comunicación mediática. Y suena sincera.

La muchacha llegó a Coímbra, como representante de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, de la que es presidenta. Se sorprendió de la ostentación del lugar donde se realizaba el cónclave socialista y dijo lo que pensaba.

El discurso ha recabado el acuerdo de casi todos, pero sus críticos han querido trasladar la discusión contra la portadora del mensaje. Mecanismo que no pasa de moda en nuestra vida cotidiana y que persigue deslegitimar a la persona frente a las alternativas que presenta. Una de las particularidades de esta oposición a Beatriz, es que reúne a todas las expresiones a izquierda y a derecha. En el ángulo contrario, idéntico espectro ideológico y un mayoritario público que aplaude que hubiera aprovechado esa tribuna para lanzar palabras valientes. La diferencia entre ambos espacios es que, mientras los contrarios se centran en la persona, a su posición y a su trayectoria laboral y política, el resto subraya lo que dijo, cómo lo dijo y dónde lo dijo. Lo importante es el mensaje transmitido. Ya se verá en su devenir político, si se mantiene fiel en su posición, pero no se debería atosigar al que en un arranque de dignidad traslada la realidad que muchos compartimos a un foro tan importante y es capaz de captar la atención y abrir un ventanal que oxigena a la izquierda deprimida.

Me parece muy feo, que compañeros y excompañeros de la militante socialista utilicen la descalificación personal, incluso se hagan eco de información de sospechosa naturaleza, ya sea porque esta persona defendió en el pasado tesis diferentes a las que hora defiende, o, porque a algunos estómagos agradecidos se le haya indigestado alguna estrella.

Coincido en su juicio contra la nomenclatura socialista, aburguesada desde hace décadas, cada vez más alejada de sus bases y convirtiéndose en una aristocracia de izquierdas, más preocupada por el componente electoral de la política, que por la política misma. Los resultados electorales no engañan. Coincido en que a la izquierda carece de discurso, descafeinadas las respectivas ideologías que abarca. Le falta conexión con los sentimientos del pueblo, que, con mayor frecuencia, identifica negativamente a todos los políticos independientemente del partido en el que militan. Coincido en que los jóvenes son utilizados como carne de cañón y no se le da voz y voto en las políticas que les afectan. Es uno de los colectivos más sancionados por el actual devenir de la economía, junto las mujeres, la infancia y los jubilados. Nadie aclara, si pueden trabajar a los dieciséis años, por qué no votan como los demás.

No me ha sorprendido que determinadas corrientes de izquierda también se hayan apuntado a dinamitar el efecto creado por sus palabras, especialmente, queriendo mostrar la incongruencia entre el mensaje y el partido en el que milita. Coincido con ella y me consta, en el PSOE hay gente buena, con una militancia que supera en número y en votos al resto de fuerzas de la izquierda, distanciada en muchas ocasiones de las políticas practicadas por sus dirigentes, pero que sigue siendo socialista a pie de calle, a pesar de lo inoportuno de alguna de las decisiones que en nuestro país adoptó, por ejemplo, el gobierno de J.L. Zapatero.

Acusar a la militancia socialista de ser cómplice de algunas medidas tomadas por su dirigencia, es equivalente a acusar a todos los comunistas de la existencia de los gulags o considerar a todos los libertarios unos dinamiteros. No podemos llegar a la revolución, a la que hace mención Beatriz en su discurso, queriéndonos adueñar del cáliz, o, como Arturo de la espada. Ni el cáliz ni la espada nos conducirán a una sociedad más justa. Son personas, como ella, que dan un paso adelante y nos muestran que debemos decir lo que pensamos en cualquier foro.

A todo el festín mediático, se han apuntado los propagandistas de la derecha. Raudos deben paliar la falta de moralidad del Partido Popular y convierten su pluma en una catana y se prestan a segar la voz que desde la izquierda realiza la autocrítica que los derechistas son incapaces de hacer sino es bajo secreto de confesión. Los que hayan podido ver las imágenes de Alfonso Rojo realizando un interrogatorio cuasi policial, se habrán dado cuenta de que esta mujer no solo sabe defenderse, sino que no tiene nada que perder y que poco tiene que ocultar. Tal era el ridículo, que una contertulia llega a decir  “Alfonsito date un paseo ya” censurando las inquisitorias del periodista digital.

¿Y todo esto por qué nos pasa?

Pasa por la falta de liderazgo y de ideas al lado izquierdo con la excepción centro y sudamerica que han sabido hacerle frente a la revolución neoliberal, pero, centrándonos en el aquí y ahora, da miedo en la cúspide de los partidos, ante su incapacidad de reacción ante los procesos sociales de cambio abiertos por la crisis, que surjan personas como Beatriz que puedan liderar un discurso coherente con la izquierda desde la socialdemocracia. La militancia socialista es de izquierdas y está demandándole a Rubalcaba cambios en esa dirección. Está la gente cansada de tanto viaje al centro que no ha hecho más que marear la perdiz para alcanzar las peores cuotas del mercado electoral y tener que defender políticas contra natura en la calle. La mayoría de militantes socialistas secunda el discurso de la compañera Talegón y eso ha de celebrarse por parte de los socialistas y de la izquierda en general.

¿Piensa alguien que podemos alcanzar mayores cuotas de libertad sin el partido socialista o sin la militancia socialista?

Talegón demuestra que hay personas capacitadas, no ya para liderar nuevos proyectos desde la izquierda, si no, para aportar ideas y activar la reconversión del socialismo democrático. Lo hizo en su discurso centrado en buena parte en la reivindicación del papel de los jóvenes, pero también reflexionó sobre la crisis del socialismo internacional, identificándose con los movimientos sociales y es mujer, así que su sola presencia, ya es en sí una reivindicación del papel de la mujer que demanda contribuir a fondo en esta tarea de reconstrucción democrática. Quiero decir aquí, también, que dos diputados jóvenes de Izquierda Unida, Tania Sánchez y Alberto Garzón, realizan en sus organizaciones una tarea paralela, introduciendo argumentos necesarios para el debate en esta tesitura de crisis, ennobleciendo el papel de los jóvenes y reclamando una mayor apertura en sus organizaciones. Y es que la política no puede estar secuestrada y debe ser el camino para mejorar la vida de las personas y no para anclarse cuando ya ha pasado tu tiempo. ¿Tan lejos están los discursos y la praxis de estos tres jóvenes ilusionados por cambiar el mundo?

Quizás, Beatriz, como dicen los malpensados, persiguiera su momento de gloria. Puede resultarle efímero. No me consta que alguien que quiera emplearse en política afronte de cara semejante discurso ante semejante audiencia. Los que así piensan, o, no conocen los aparatos partidistas, o, no entienden de política. Cierto, que quien encara una carrera política reclame protagonismo, pero es legítimo y si no que alguien conteste cómo se abrieron camino los grandes líderes de la izquierda. Uno de los principales problemas de los partidos políticos ha sido su estructura excesivamente piramidal, simulando la participación de los suyos, pero dejando, al fin y al cabo, las decisiones y los debates para una minoría. Es más operativo, incluso legítimo ante determinados sucesos – como la lucha en la clandestinidad – pero en democracia y con las herramientas comunicacionales que poseemos, es obligado abrirse a la contribución de ideas y centrarse en su gestión para hacerlas realidad.

Partidos, sindicatos, organizaciones sociales e instituciones son las herramientas que nos permiten alcanzar mayores cuotas de igualdad, de democracia y de justicia social. Pero para ello no deben carecer de un mecanismo de autoregeneración.Las palabras de Beatriz Talegón son necesarias, van contracorriente, abren las mentes frente a algunas de las críticas percibidas que solo pretenden que sigamos imbuidos en la desconfianza o en el miedo a levantar nuestra voz ¿Para qué reducir al silencio al que siembra esperanza?

Pedro Peinado. Serranía de Cuenca. 14 de febrero de 2013

Para más información

 

Anuncios

Un pensamiento en “Beatriz Talegón

  1. Pedro, como siempre tus comentarios son análisis donde se observan las circustancias alrededor de las cosas, todos los detalles cuentan, hay que observar con perspicacia, como tú haces, la realidad para no quedarte con simples apariencias de complejas realidades. Comparto tu visión de la necesidad de contar con todo el mundo, aunque habrá que ver en qué forma. Lo triste es el comportamiento de gente del psoe atacando a la chica, y actuaciones de personas de la izquierda más cerca del totalitarismo de lo que ellos mismos creen.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s