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El récord de desempleados es el número de razones para que el gobierno reconsidere sus políticas económicas y sociales llenas de contradicciones, pero sobre todo de inhumanidad.

Se anuncian para este viernes nuevas medidas que lejos de clasificarse en la categoría de fomento, lo seguirán haciendo en la categoría del recorte y las subidas impositivas y, a la vez, cada día conocemos el excelente tratamiento que este gobierno ofrece a defraudadores y corruptos.

El paro debería convertirse en el primer objetivo del gobierno, su destrucción paulatina y urgente.

Lejos de ello, observamos con resignación cómo Rajoy va avanzando en la dirección opuesta. Lejos de tranquilizar a la población fomentando el empleo y el consumo, se sigue empeñado en implementar las medidas impuestas o no por los gobernantes de las finanzas europeas y mundiales, para que la crisis no solo la paguemos en exclusiva los ciudadanos de a pie, empobreciendo a las familias, obligando a lo jóvenes mejor preparados a que tengan sus hijos lejos de nuestras fronteras y aumentando los desahucios.

Son más de seis millones de razones de peso para que reflexionemos entre todos, trabajadores y empresarios, desde las categorías de cuadros al humilde peón, sobre la capacidad de nuestros gobernantes para sacarnos de la crisis y, ante la obviedad de la respuesta, obrar en consecuencia constituyendo un frente común contra la nulidad mostrada en estos largos días de neoliberalización.

Si por lo menos confiáramos en la honradez de nuestros gobernantes, en su implicación con las graves situaciones que la crisis ha creado en miles de hogares, si fuera la solidaridad la que emanara de sus palabras y sus actos, podríamos esperar cambios positivos que inyectaran esperanza en nuestras vidas.

Es la Resignación lo que brilla en las caras de las gentes, un pueblo cada vez más cabizbajo, sin estrellas que nos indiquen el camino de salida, con una gran desconfianza por la clase política, por las más altas instituciones, por las entidades financieras de las que pagamos sus errores y de las organizaciones sindicales.

Los ciudadanos se sienten huérfanos. Las estructuras tradicionales de reivindicación social y política no son aceptadas como garantes para liderar el descontento, de hecho, no lideran más que a sus afiliados y a los generosos votantes que siguen confiando ciegamente en sus líderes. El surgimiento de plataformas es el síntoma de lo oxidadas que están centrales sindicales y partidos. Han vivido durante estos años de la panacea del poder y parece que les cuesta deshacerse de ello y adaptarse a las nuevas necesidades de la población. Eso aumenta el desconsuelo y  la desorientación de no pocas personas y, a su vez, los que no se resignan, generan nuevas estructuras más dinámicas, sectoriales, territoriales, algunas con una vida y unos objetivos con un mayor alcance que otras que surgen como cuando nos coge desprevenida una ola en la playa y que desaparecen con la misma rapidez. Todas estas corrientes dejan un mayor número de personas concienciadas, fieles ante el Compromiso Social, pero para conseguir el cambio de rumbo es necesaria la unidad popular.

Y es lo que necesitamos un gran Compromiso Social, no se trata de establecer objetivos maximalistas, sino los puntos básicos que aúnen al mayor número de personas sea cual sea su bagaje o condición, a los comprometidos con los verdaderos problemas de la nación y que sirva de motor de cambio de un sistema político corrupto, diseñado para alejar a los ciudadanos de las tomas de decisiones, con un poder absolutista sobre nuestras vidas y el grave deterioro de nuestros derechos desde la llegada al poder de aquel partido que nos iba a dar empleo y ha destruido en el tiempo que gobierna más de un millón de puestos de trabajo. Decían que iban a acabar con ello, pero no dijeron cuando.

Estamos ante una emergencia nacional, ante una situación insostenible que afea la manida marca España y una corrupción generalizada de la que no se escapa ni la casa real.

Es hora de despertar.

Pedro Peinado. Serranía de Cuenca. 25 de abril de 2013

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Un pensamiento en “6.202.700

  1. Efectivamente, Pedro, opino que vuestra situacion es pre-insurreccional. La politica del partido nacionalcatolicista en el gobierno es modélica (como antes lo fue la de Grecia). Es una de las mayores succiones de capital desde los trabajadores al capital financiero. Con mas de seis millones de trabajadores excluidos, se impondria una declaracion de estado de urgencia, o de excepcion o de guerra. Mientras estos cer… estén gobernando no habra solucion. Pobres españoles, un pueblo tan noble y sufrido, encaminados a la indignacion o a la desesperacion!
    Salud!

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