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tejeroUn día como hoy, en Madrid, cumpliendo con el Servicio Militar. En la jura de bandera, un mes  antes, el general que dio el discurso homenajeo al dictador. Se negaba a retirar el retrato de Franco y no sé si el de José Antonio de los edificios militares. Sería impensable que un militar en la actualidad hiciera un discurso así en un acto oficial. La gente aún aplaudía el fascismo.

Nos llegó la noticia como a casi todo el mundo por radio. Me tocaba retén, así que nos proveyeron de munición y cetme y a vigilar el interior del cuartel, todos llevábamos a escondidas nuestra radio.  A partir de las seis de la tarde empezaron a llegar los vehículos de los oficiales y suboficiales que no estaban de servicio. Se reunieron en las dependencias y allí estuvieron reunidos entre cafés y licores esperando el devenir de los acontecimientos.

A las nueve nos formaron. Nuestra unidad solo saldría en caso de emergencia para defender la central nuclear de Zorita. Así que no fueron partícipes del golpe a pesar de la arenga de algún suboficial amante del gris. Sí que salieron de otros cuarteles vecinos, pared con pared, en Campamentos. Cerca de nosotros se alojaba una unidad de tanques que asaltaría las estaciones de radio. Llevaban todo el día con los tanques en marcha hasta que se les dio la orden de salir.

La tropa estaba bajo un estado de shock y todos empezaron a comunicar con sus familias. La mayoría estaba dispuesta a hacer lo que nos mandaran. Otros no lo teníamos claro, así que con cuatro más, habíamos previsto darnos a la fuga en el caso de que la cosa se pusiera fea. Íbamos a esperar a la media noche en la que nos encontraríamos, para tomar la decisión. No hizo falta.

Espero que la gente pueda hoy manifestarse en paz y que no haya incidentes. Lo tendré que ver por la pantalla. Jode estar malito.

Pedro Peinado. Serranía de Cuenca, 23 de febrero de 2013