PERIODISMO AMARILLO DEPORTIVO.


Sara Carbonero demostró lo que se espera de una periodista en la actualidad y por qué la envían a hacer de Sara Carbonero a los eventos futbolísticos. Tuvo una oportunidad de oro y la desaprovechó, lo que le va a procurar muchos méritos, cuando no preguntó a Rajoy ni de rasqui por los problemas que atraviesa España y su presencia en la final de la Eurocopa. Hasta el presidente esperaba de los medios que le dieran la oportunidad de explicar lo inexplicable, él, que tan óptimamente lo hace. “Yo ando con mis líos europeos” llegó a decir el presidente. No cabe mencionar aquí el patinazo de Carbonero con Iniesta, no por incomprensible, sino por no podernos detenernos más en quién no lo merece.

Su compañero Juanma Castaño que seguro que seguirá siendo considerado un gran profesional, imitó a Carbonero, mientras la mitad de la masa forestal de Valencia, ardía, cual cruel falla, cuando los hogares son desahuciados por miles, los pensionistas expoliados, los precios por las nubes y una tormenta de infortunios se conjuran sobre la vida cotidiana de millones de españoles, ni le pidió al príncipe unas palabras de ánimo ante los problemas que sufrimos.

Podríamos mencionar, además, al diario valenciano Super, que incorporaba en su portada el mayor insulto que se le ha realizado a la crónica deportiva desde que ésta nació. “Roja, alégrame el día. El fútbol no apagará incendios, pero sirve para calentar el alma”

Es el periodismo de la “nadedad”, nada por aquí, nada por allá. La prostitución de un oficio que nació guerrillero por ser garante de la verdad y que se rinde sin que se lo pidan. Los payasos que han retransmitido los partidos de la selección durante la Eurocopa, y cito a tan noble oficio en su acepción menos amable,  procuraban ser más graciosos de lo que son. Esos excelentes periodistas amarillos han sido una victoria de lo vulgar, apoyándose en los tópicos como único recurso de anclaje ante los millones de espectadores que tenían la obligación de escucharles, unos compartiendo su humor chusquero, otros bajando el volumen para alejar a sus pequeños de tan terrible desierto ideológico-futbolero.

En fin, nos los quitamos de encima y recordamos a los viejos narradores. Nos preguntamos quién fue el cerebro privilegiado que marginó a uno de los más estupendos comentaristas deportivos que hay hoy en nuestro país, como es Julio Maldonado, alias Maldini, que es el único que entiende de fútbol, no apunto aquí a otras referencias positivas para el oficio que viven es sus oasis locales o autonómicos, por no dejarme a alguno.

A todo esto, felicitar a los jugadores y al equipo técnico, a pesar de sus primas millonarias, a pesar de que sus bálsamos no curen nuestras heridas. Esperemos que algunas de sus enseñanzas sobre la organización colectiva, llegaran al actual gobierno y, en vez de tanto viajecito por obligación, sacarán al país de sus verdaderos problemas con cuatro pases de oro y una lección de pundonor.

Pedro Peinado Gil

(Publicado en el Diario de Teruel el 5 de julio de 2012)

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