Pitos Reales.


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Ayer se celebró la final de la copa de baloncesto en Vitoria. Justo, se anunciaba la entrada en el palco del Jefe del Estado, cuando el pabellón le dedicó una sonora pitada. El locutor no hizo comentario alguno de lo que sucedía. Durante el descanso del partido, hubo un segundo incidente. Recibía el rechazo del público el Ministro de Tauromaquia. Entregaba el trofeo al equipo infantil del Real Madrid ganador de la versión mini de la Copa del Rey. El abucheo anegaba las voces de los locutores. Rápido, el conducente de la retransmisión dijo algo así como que los niños se iban a acostumbrar rápido al recibimiento de una afición rival, queriendo desviar la atención del espectador y vincular los silbidos, no a su receptor real, Wert, sino a los pequeños madridistas, con un claro objetivo de desinformar de lo que sucedía a un palmo de sus narices. Durante la retransmisión no hubo comentario alguno sobre los dos sucesos. ¿Es periodista aquel que se inhibe de informarnos de lo que sucede y que cobra del erario público? Sigue leyendo