Exposición: Maquis. Crónica de la guerrilla antifranquista.


Con motivo de llevar nuestra exposición al Centro de Cultural Aguirre, Cuenca, del 17 al 27 de septiembre publico la presentación del catálogo-libro que la acompaña y de las actividades que con ella hemos organizado. Os esperamos.

La Gavilla Verde se ha destacado en el último decenio en el estudio y desarrollo de actividades vinculadas a la sociedad rural. Nuestra vocación por recorrer los senderos de la memoria nos viene desde nuestra infancia. Somos el vínculo, el eslabón de una cadena que debe transmitir un mundo que se extingue y asumimos esa responsabilidad por ser la última generación que puede hacerlo, pues nosotros aún convivimos con los que forjaron nuestro pasado, con las calles de tierra de los pueblos y las aldeas, con hombres vestidos de pana y mujeres con pañuelo en la cabeza  sin agua las casas y los campos llenos de jóvenes que iban a la siega, la trilla, la vendimia, …

Ahora nuestros campos son baldíos, los bancales donde se cosechaba forman parte de los bosques y las calles de nuestros pueblos están vacías. Nuestra reflexión sobre el territorio y el paisaje no deja de ser un compromiso con el pasado, una apuesta por constituir un banco de la memoria donde futuras generaciones puedan tomar en préstamo un pedacito de nuestro pasado e invertirlo en un futuro mejor, para los pueblos y para las gentes, y para la cultura.

Nuestro compromiso no podía abstenerse de los procesos políticos desencadenados tras la guerra de España. A nuestra visión social, cultural, etnográfica sobre el campo y sus gentes, debíamos unir el estudio de los grandes acontecimientos políticos y militares que sacudieron la península e intentar encontrar las claves de nuestro actual estado de la cuestión: el problema del campo, su deshumanización y los peligros que nos acechan en un futuro,  donde las políticas públicas de reconversión de la agricultura en un aún-no-sabemos-qué, se han mostrado inútiles para frenar la despoblación.

Toca, por tanto, a la población rural, resistir en las actuales circunstancias y nuestro último ejemplo de resistencia en el mundo rural fue la resistencia antifranquista, aquella que se desenvolvió en las peores condiciones y acabaron por diezmar familias y haciendas para hacer más sencilla la muerte de un mundo caduco que desde El Pardo se despreciaba por su apoyo a la II República.

La presente exposición tiene por objeto que cualquier persona que deambule entre sus paneles pueda hacerse con ese pasado y, al abandonarla,  desee profundizar en su conocimiento. Hemos querido incorporar los diversos ámbitos desde los que podemos comprender el movimiento guerrillero: Los antecedentes, su diversidad territorial, la vida cotidiana, la organización y ejecución de su represión y el momento actual de reivindicación.

El trabajo se ha realizado en colaboración con diversos investigadores, con materiales provenientes de los archivos militares y civiles y los fondos familiares de los propios guerrilleros, guardias civiles y descendientes de unos y de otros.

Dado el tratamiento que ha recibido la guerrilla antifranquista y su leve reconocimiento por parte de la sociedad española en el devenir de la democracia, cualquier actividad que se realice en pos de conocer la historia de esa etapa de violencia política, es una reivindicación sobre unos colectivos que dejaron su juventud en las sierras de España y Europa en la lucha contra el fascismo. Es nuestra obligación abrir una mirada objetiva, plena y radiante sobre ese periodo y reivindicarlo como patrimonio de las sociedades rurales.

La Gavilla Verde agradece al Ministerio de la Presidencia la financiación de este trabajo sin la que no nos hubiera sido posible llevarlo a cabo.

Agradecimiento a todos los investigadores y amigos que han hecho posible y a todas las personas que con su testimonio nos han permitido realizar un viaje en el tiempo y poder conocer su memoria, que es en suma la memoria de todos, la de un pueblo al que la libertad siempre le fue substraída, una España que han querido amordazar los poderosos, pero que aún continua viva, como nuestra memoria.

Sierra y Libertad,

Pedro Peinado Gil. Presidente de La Gavilla Verde

Santa Cruz de Moya, lugar de la memoria, invierno de 2009.

ACTIVIDADES PARALELAS A LA EXPOSICIÓN: MAQUIS CRÓNICA DE LA GUERRILLA ANTIFRANQUISTA. SEPTIEMBRE DE 2012. CUENCA. Todos los actos

Salón de Actos Aguirre 19:00

Lunes 24

Ciclo: Cine y Guerrilla antifranquista

Proyección 2: “La Marcha de los cien días” y “Los últimos guerrilleros”

Martes 25 Ciclo: Cine y Guerrilla antifranquista

Proyección 1: “El Maquis en Santa Cruz de Moya”

Miércoles 26

Conferencia: “Federico García Lorca, músico: investigación musical, republicanismo y flamenco”

Marco Antonio de la Ossa

Jueves 27

Conferencia: Presentación del Pproyecto “Cuenca en guerra”

Santiago Domínguez

Michel Muñoz

Pedro Peinado

Crónicas de la Guerrilla Antifranquista: Cuando los bandoleros eran bandoleros


 

Extracto de un informe de la GC depositado en el Archivo Provincial de Teruel

Quién lea estas líneas pensará que vamos a referirnos a los tiempos del badolerismo del siglo XIX o inicios del XX en España, pero los lectores también sabrán que bandolero fue el término que escogió el franquismo para denominar a la guerrilla antifranquista.

La finalidad que se perseguía utilizando esta denominación junto a la de forajidos, malhechores, atracadores y otros sinónimos, era vaciar de contenido político las acciones de estos grupos y asimilarlos a la delincuencia común, las similitudes entre el bandolerismo común y social, con la vida en guerrillas, eran suficientemente reconocibles por la memoria de la sociedad española, más, en el ámbito rural, y abortaban la identificación republicana por la que los resistentes querían que ser reconocidos.

La utilización del lenguaje es actitudinal. La comunicación es un componente de nuestra conducta individual y social. La ejercida por los grupos u organizaciones humanas, en este caso, será un recurso más al servicio de ambos bandos y su objetivo será la obtención de influencia social. Antes de seguir, habría que decir que el desequilibrio entre ambos arsenales, fueran estos de recursos humanos o materiales, es algo más que un hecho constatable, así entenderemos que se trataba de una lucha desigual marcada por la inferioridad de la guerrilla, frente al abuso de recursos de las fuerzas gubernamentales. Nos atreveríamos a afirmar, que la lucha guerrillera tuvo más de simbólica que de verdadera, sino fuera por las numerosas acciones llevadas a cabo, por el número de víctimas ocasionado, principalmente, en el ejercicio de la represión y por  la gran movilización de hombres y armas para combatirlos. Sí algo tiene de simbólico esa lucha, es justamente, que en ninguna etapa se consiguieron logros de tipo material, como la liberación de una parte del territorio o la posibilidad de vencer al poderoso enemigo. La misión de la guerrilla, era, como podemos recordar en la película de Mario Camus, estar y no vencer.

El franquismo empezó de manera temprana a definir a las organizaciones políticas armadas como bandoleros, con dos objetivos. El primero de ellos ya lo hemos comentado, su despolitización, el segundo era la bestialización o deshumanización. Se atribuirían caracteres criminales, falta de sentimientos, deseos de marginalidad o incapacidad para formar parte de la sociedad y macabros objetivos.  Todo ello para convertirlo en presa y hacer cómplice a toda la sociedad para su captura y su exterminio. Contra este tipo de enemigo, eran aceptables las más aberrantes formas de tortura y se dispondrá de todos los medios a su alcance para perseguirlos. Así la sociedad rural deberá procurar a la guardia civil enseres, animales de carga, alojamiento, enterramientos y traslado de cadáveres, etc.

Un tercer objetivo, era el no reconocimiento del otro, por ello no se permite, más que en contadas ocasiones, la aparición de noticias o publicaciones. Esa actitud, solo rota por las comunicaciones de carácter interno, no solo quiere mantener en el desconocimiento a la sociedad en general de un conflicto que se desenvuelve en las montañas, sino, además, causar en el enemigo la convicción de que no será jamás posible la interlocución. Esta se realizará manteniéndose la correlación de poder y de forma violenta en interrogatorios, bajo amedrentamientos y la práctica de la muerte.

A pesar de la participación de todas las fuerzas con carácter coercitivo, militar y civilmente, será sobre la Guardia Civil  qué recaerá la responsabilidad de aniquilar a la bestia que asaltaba la paz de los caminos, destruía líneas de alta tensión y vías de tren, asaltaba bancos, secuestraba a las personas de bien y acampaba en lugares remotos para esconderse y planificar los actos más terribles, según la narración franquista. La Guardia Civil utilizará todos aquellos medios que pueden incluirse conceptualmente como guerra sucia y que en 1947 se ampararán en el ordenamiento legal franquista con el Decreto Ley de Bandidaje y Terrorismo.

¿Pero qué pasaba cuando la guardia civil se encontraba con personas que actuaban en el marco de la delincuencia común?

La cuestión no era sencilla. Sabemos, que desde la dirección General de la Guardia Civil se enviaron órdenes prohibiendo la utilización de los términos maquis o guerrilleros, tanto a los procedentes de Francia, como a los que luchaban desde el inicio de la guerra en la península. Los términos con los que debían identificarse en los escritos oficiales han sido antes mencionados. Esta uniformización del lenguaje fue acatada la mayoría de las veces, pero con ciertas incongruencias al encontrarse los agentes que los delitos eran cometidos por delincuentes comunes y propios de bandoleros, ya que estos se producían en el ámbito rural. El problema consistía que si se reservaba la palabra bandolero y sus sinónimos a la delincuencia política ¿cómo denominar a los que se dedicaban a la delincuencia común? Veamos algunos ejemplos.

“si bien se tiene la impresión recogida por rumor público que estos individuos no proceden de los llamados “Bandoleros”, sino más bien de la población minera limítrofe, carentes de medios económicos, que para saciar sus vicios tramaran este golpe con que allegar fondos con que pasar las fiestas de Utrillas”.

El redactor del informe, para referirse a los asaltantes de un molino, debe excluir que la acción ha sido protagonizada por la guerrilla, para ella reservará el título de bandoleros. Para atribuir el delito, huye de clasificar como delincuentes u otra expresión sinónima a los asaltantes y recurre a cierta capa social, pobre, por su puesto. Hay que anotar, que la redacción de la época utilizará el prejuicio moral para determinar el móvil.

Otra ilustración sobre la dificultad que entrañaba para los agentes la redacción de informes cuando se trataba de identificar a los delincuentes comunes que realizaban actividades delictivas en lugares alejados, es la que ahora transcribimos y que tienen también su origen en Teruel:

“Teniendo en cuenta el aspecto de los dos asaltantes, el vestir monos en perfecto estado de limpieza, y la carencia de armamento ya que únicamente uno de ellos llevaba una pistola de pequeño calibre, hace suponer que no fuesen bandoleros sino dos individuos de mala conducta”

Resaltar que la misma delincuencia común adoptaría la forma de vestir de los guerrilleros que utilizaban, además, del traje de pana, los monos de trabajo. Ambas vestimentas eran también las utilizadas por la mayoría de campesinos y trabajadores del campo y el monte. Los guerrilleros lo hacían para enmascararse, pero, vemos que los que se dedicaban al asalto con el único objetivo de obtener réditos a cuenta de un tercero, empezaron a identificarse en muchas ocasiones con los guerrilleros. Presentarse como guerrillero, tenía un mayor impacto emocional y coercitivo. La guerrilla contenía dos características que la diferenciaba de la delincuencia practicada en aquellos días. Su armamento, generalmente, era superior al de las bandas o bandoleros propiamente dichos y su permanencia en el tiempo y en el territorio era superior a esas bandas. Otra cuestión a tener en cuenta, era que los guerrilleros abatían a cualquier grupo que quisiera establecerse en el monte, ya se tratara de propias escisiones o de delincuentes comunes, es decir, cumplían con una labor de estrecha vigilancia y eran excluyentes de otras presencias armadas que entorpecieran su actividad. Por así decirlo, realizaban un labor de limpieza no solo político-militar, sino, además, civil. Es por ello, que muchos de nuestros entrevistados proclaman que tenían más miedo de la GC que de los propios guerrilleros, pero no existe mención alguna al temor a la delincuencia propia de un país que pasaba mucha hambre.

En un episodio tragicómico, volviendo a la utilización del mecanismo de imitación que la delincuencia común hacía del fenómeno guerrillero, aportamos el siguiente testimonio:

“sobre las 21 horas del día 20 del actual se presentaron tres individuos esbozados con una manta cada uno y con la mitad de la cara tapada (…) llamando a la puerta con el fin de que les abrieran y les facilitasen comida, contestándoles que no lo hacían y lo que quisieran de comida se les facilitaría por la ventana, y ante esta actitud les amenazaron con que eran bandoleros y de no cumplir sus mandatos volarían el edificio”

Los asaltantes resultaron ser dos hombres y una mujer de etnia gitana. Bajo la manta solo escondían un palo y no un arma larga. Se tapaban la cara, para no ser identificados como lo que realmente eran y amenazaron con volar la casa. Era una suplantación en toda regla. El redactor utiliza directamente la expresión bandoleros, lo que no sabemos es si el trío utilizó la expresión “guerrilleros”.

En una sociedad empobrecida y falta en medios, asistiremos al autoatraco por parte de personas que disponen de una cantidad de dinero procedente de un cobro y serán atracados, curiosamente, por los guerrilleros y no por los que se ocupan profesionalmente de estas tareas:

“se presentaron cuatro hombres armados con fusil, dos de ellos salieron de una alcantarilla y los otros dos bajaron del monte, apoderándose de la merienda que llevaba en un capazo y de la cantidad de dinero expresada, huyendo después de ello en dirección al pueblo de Valdeltormo siendo tres de los guerrilleros de una edad de 25 a 30 años, vistiendo con mono azul y boina y el otro unos 50 más alto que los anteriores, destocado, en mangas de camisa y calzado con alpargatas miñoneras”

No deja de ser curioso que la atribución del atraco corresponda a la guerrilla, el motivo de ello lo hemos aventurado anteriormente, la personas dedicadas al robo, encontraban muchas dificultades para actuar en aquellos días, ya que su actividad no solo era controlada por el estado policial, sino, además, por la insurgencia. Era más factible para el sujeto anterior acusar a los guerrilleros que no a unos delincuentes comunes ¿Qué hacía más creíble su coartada? Debemos pensar, al contrario de lo que se quería hacer creer a la población de aquel entonces, que la presencia guerrillera no era una simple anécdota. La simulación obedece a que la guerrilla como agente tiene un gran calado social y es capaz de modelar conductas, ya fuera por las acciones que ésta realizaba, ya fuera, por ser un objetivo prioritario para la GC. Hemos podido comprobar que la población conocía cómo vestían los guerrilleros, que éstos utilizaban armas largas y eran poseedores de explosivos. Una estructura humana invisible socialmente, no hubiera sido capaz de influir a los individuos de esa sociedad que no tenía más medio de comunicación que la narración oral. Sí se conocían estos aspectos y, algunos más, que no tienen cabida en este escrito, podemos concluir que la influencia guerrillera en algunas zonas fue determinante y modificó las pautas de conducta de sus pobladores, no solo de los delincuentes comunes y de la guardia civil, también del resto de individuos que vieron como sus vidas dependían de un hilo por colaborar con la guerrilla o la guardia civil, o, de encontrarse en el momento y lugar equivocado.

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca

3 de septiembre de 2012

Publicado en http://blogs.publico.es/memoria-publica/2012/09/11/cronicas-de-la-guerrilla-antifranquista/

PD: A pesar de mi agradecimiento a los responsables de Memoria Pública, cuelgo aquí el texto original, pues hay algunos cambios en el publicado en el blog del diario, por ejemplo el título.

 

Sobre la denominación del Día del Guerrillero Español


Hemos podido leer en las redes algún comentario mostrando su desaprobación por el nombre escogido en 1989 por las asociaciones de exguerrilleros para denominar a su conmemoración anual. Desde La Gavilla Verde, siempre lo hemos respetado y mantenido, a pesar que hace unos años, se acordó añadirle “Homenaje a la guerrilla antifranquista” al tenerse en cuenta algunas sugerencias realizadas por diversas asociaciones y personas. La denominación original “Día del Guerrillero Español”, se sostiene por varios argumentos.

En primer lugar, porque son los propios guerrilleros o sus organizaciones los que lo escogen.  Así se identifica a los guerrilleros que lucharon en Francia y en España, mayoritariamente, eliminando la no agradable diferencia entre maquis y guerrilleros para diferenciar a unos y a otros, o, las falsas polémicas, si fueron todos antifranquistas o ese apelativo solo corresponde a los que lucharon en España.

En segundo lugar, porque ellos han sido los únicos guerrilleros existentes en nuestro país y luchaban por él, en diversos territorios de la península y no querían que se les arrebatara esa condición, pues su lucha era por la republica española. No hubo un movimiento guerrillero independentista o autonomista, eran todos antifranquistas y luchaban porque el término español no fuera de exclusividad franquista.

Por último, el día y el monumento se elevan en plena transición, 1989 y 1991, por dos objetivos, el recuerdo a los que cayeron en aquella lucha y la reivindicación de su reconocimiento por parte del estado como último exponente del Ejército popular de la República. El estado debería haber equiparado, reparado y reconocido su lucha, no ahora, sino, recién estrenada la democracia, de igual forma que se hizo en su día en Francia y Alemania.

El término no acaba de cuajar en algunos sectores de la izquierda que rechazan todo lo que haga referencia a España o español, por el abuso e identificación que sobre esos términos se ha realizado tradicionalmente desde la derecha. Existiría, entonces, un patriotismo español de derechas, pero no de izquierdas, o más acertadamente, no existiría más patriotismo español democrático que el que el nacido en los albores de esta democracia. Afinando aún más, un sector de ciudadanos, demócratas y mayoritariamente de izquierdas se sentirían patriotas bajo una nueva forma de estado, pero no sin ella.

Entenderíamos, entonces, que el nacionalismo español tendría tres grandes familias. La primera la que concibe un estado unitarista heredero de la una grande y libre, pero del que podríamos encontrar sus raíces con anterioridad a la existencia del franquismo. La segunda, la que emana de la Constitución defensora del estado de las autonomías, de la simbología y forma de estado que en ella se recogen y que podemos definir en una sola frase: no soy monárquico, pero soy juancarlista. La tercera, pequeña, pero que no para de crecer, reivindicaría la forma republicana de nuestro estado y en ella convivirían unitaristas, autonomistas, federalistas y confederales. La forma de estado republicana estaría por encima del resto de cuestiones.

Estas actitudes son el producto de que durante la transición se aceptó en la constitución la utilización de la bandera, con el cambio de escudo, y del himno utilizados por Franco en sus cuarenta años de dictador. Esa aceptación también la hicieron los partidos que representaban a la mayoría de izquierdas, socialistas y comunistas, pero no sus bases.

Viene a mi memoria una anécdota que protagonizó el escritor Julio Llamazares en las II Jornadas El Maquis Santa Cruz de Moya. Cuando tomó la palabra, antes de introducirse en el tema de  su intervención, nos llamó la atención a los organizadores del evento. Señalaba el escritor, que mientras para denominar al país vecino, utilizábamos Francia, nos referíamos al nuestro como Estado Español. La crítica, si bien recuerdo, tenía dos vertientes. Si nos referíamos como estado a uno, de igual manera debíamos hacerlo con el otro o a la inversa. La segunda cuestión, más interesante en este espinoso tema, hacía referencia al abandono que se había realizado del concepto de España por parte de los demócratas de izquierda, facilitando, así, que el término se constituyera en propiedad privada de la cerril derecha. Esto sucedía por la influencia de las corrientes nacionalistas y de lo ya expuesto en líneas anteriores, un cierto rechazo a la utilización a los términos y símbolos de los que se había realizado por la dictadura.

Los redactores del programa, puedo subrayarme como responsable del mismo, reflexionamos, no tan solo de las palabras del excelente escritor leonés, además, la discusión tuvo continuidad al día siguiente con alguno de los guerrilleros que habían dado nombre al monumento y al día del guerrillero y los motivos que les había llevado a ello, siendo buena parte originarios de Cataluña. Son los mismos guerrilleros agrupados en AMICAL de Catalunya dels antics guerrillers espanyols a França, los que propusieron el nombre, a pesar de su visible amor por su patria catalana, es más, cuando empezaron a debatir dónde emplazar el monumento, quisieron que fuera en las cercanías del sistema ibérico, por ser un lugar representativo de la lucha guerrillera y céntrico en su situación peninsular. Pero no se detuvieron ahí, al monumento, a imitación del que los guerrilleros españoles elevaron en Francia, lo denominaron Monumento Nacional del Guerrillero y el lema, que más tarde finalizó su obra de reconocimiento a sus ex compañeros, dice así: En memoria de los guerrilleros españoles muertos en la lucha por la paz, la libertad y la democracia al lado de todos los pueblos del mundo”  Nótese que se evitó la palabra caídos, que se insiste en la calidad de españoles y en su carácter internacionalista. La influencia francesa también está presente en la denominación de la asociación catalana y de la extinta de  Madrid que fundó nuestra querida Raquel Pelayo, en Francia se denomina Amicale des Anciens Guérilleros Españoles en France – Fuerzas Francesas del Interior (AAGEF-FFI), existiendo además una sección departamental que añade el nombre del territorio al que se adscribe.

Somos sabedores que el nombre sigue siendo indigesto para algunas personas de izquierda, pero también lo es para muchas personas de derecha, justamente por la utilización del término español por parte de organizaciones de izquierda. En los últimos años, el movimiento republicano ha ido creciendo, no tan solo como un exponente de la izquierda, a ese contingente, se le suma la identidad con una España que no viene representada por el franquismo, sino que se retroalimenta directamente en la forma de estado republicano que significó la II República, que para acabar de adobar el texto, se denominaba española.

 

 

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 31 de agosto de 2012

Más que nunca a Santa Cruz de Moya (2012).


 

Cartel de las primeras jornadas. 2000

Presentación de las XIII Jornadas El Maquis en Santa Cruz de Moya. Crónica rural de la guerrilla Española. Memoria Histórica Viva.

Este año vamos a reducir el tamaño del programa de las jornadas, no es por su numeral, el 13, ni por la crisis económica. Las subvenciones suponían un empuje necesario para que la organización pudiera soportar con mayor holgura los gastos, especialmente, porque nos permitía economizar la vida asociativa y realizar un mayor número de eventos durante el año. Este año hemos mantenido la publicación de El Gavillero, pero hemos tenido que reducir su número, aunque, sus redactores, sigan aumentado su calidad. Hemos suspendido la celebración del Festival de Cine Documental y no podemos albergar al número de ponentes durante las jornadas que otros años.

Nunca se pagó a los ponentes, una contada excepción. Ellos se pagaban los viajes porque sabían que el nuestro era un proyecto solidario, aunque no todo el mundo podía hacerlo. Hemos cubierto los gastos de los guerrilleros, puntos de apoyo y testimonios que han participado en las jornadas y, desgraciadamente, ese gasto se ha reducido pues muchos ya no podrán estar con nosotros. Ellos hicieron grande una convocatoria como la nuestra que mantiene como uno de sus pilares la Memoria Viva.

Cartel de las II. 2001

Pesa en nuestras espaldas una actividad de trece o catorce años. No solo han sido jornadas. Hemos potenciado decenas de encuentros en toda la península y Francia y, sobre todo, hemos querido dotar a nuestro pueblo, Santa Cruz de Moya, de una ambiciosa agenda que a algunos ya molesta. Montamos en bicicleta, hemos hecho el Turia navegable en piragua, recuperado alguna tradición perdida, señalizado las rutas más importantes de nuestro término, aquellas que unían nuestras aldeas y rentos, los mundos de la utopía y de la crueldad. Hemos abortado la apertura de minas, defendido nuestra tierra ante compradores con intereses foráneos, en fin, se ha hecho lo que se ha podido y no se nos puede exigir mucho más.

Se debatió si este año lo dejábamos sabático, pero, como el que no quiere marchar de un lugar y demora la partida, acordamos seguir convocando el Dulce Chacón hasta que duren nuestras vidas y ojalá, luego, vengan otros y otros, hasta convertirnos en capital. El 30 de noviembre de 2011 nos vimos obligados a cerrar nuestro mayor proyecto, el Centro Documental de La Gavilla Verde, ahora, como guerrilla, archivamos de puertas adentro y se acabó la llegada de estudiantes alemanes que querían conocer nuestra experiencia a través de la universidad de Constanza viniendo a este pequeño pueblo de Cuenca. Habrá al que no le duela, pero a los que hemos trabajado en el proyecto, se nos hace un agujero en el alma. Se nos nubla la vista porque estuvimos muy cerca de convertir nuestra utopía rural, aquella que conectaba intrínsecamente con los guerrilleros, en una realidad. Hemos perdido, simplemente, una batalla, pero no el compromiso por dar nombre a los sin nombre y rostro a los desaparecidos, para seguir luchando por nuestro pueblo y sus semejantes, pueblos condenados a desaparecer tras las nuevas políticas propuestas por el gobierno que nos cierra escuelas, nos deja sin médicos, sin prestaciones para la tercera edad, la más mayoritaria en nuestra comunidad rural. Nuevas afrentas que como asociación defensora del mundo rural habrá que dar respuesta uniéndonos en plataformas para oponernos a un mundo que ellos quieren para sí, pero es de todos, los que allí viven y los que un día tuvieron que marchar.

Mejor en Madrid que en Santa Cruz de Moya, nos han llegado a decir, pero ni uniendo todas sus fuerzas, jamás lograrán que el nombre de este pueblo haya ganado la batalla más hermosa que la de la memoria, aquí se ganó por la misma gente de aquí. Solo la estrechez pueden explicar esa página de desamor, pues quién atienda a la razón, como dijo nuestro amigo cántabro: Yo quiero una Gavilla en mi pueblo.

No nos rendimos, permitidnos que cojamos algo de aire, este invierno será duro y largo. Retomaremos las sendas que nos conducen a la reflexión. Allí esperamos recomponer las amistades rotas, curar las heridas de tantos años de tensión, de ir levantando las losas del olvido para devolver a la gente a su gente, porque gente eran los que lucharon en el monte y los que les apoyaron en los pueblos, los que eran menos gente fueron los que se levantaron en África y los que aún expanden por la tierra el fétido aliento de la verdadera bestia, la que tuvo la suerte de montar sobre la grupa de nuestra historia y hundir el sueño de los sencillos.

Permitirnos buscar los lugares cálidos y descansar, seguiremos trabajando en los días y las noches largas de la crisis, prometemos no parar, pero el ritmo, ahora, será pausado, para que nadie de los nuestros se quede atrás.

Abriremos el octubre el día 5, subiremos a Cerro Moreno e izaremos la bandera de la libertad. Volveremos el día 3 de noviembre para arriarla, el sábado más próximo al día siete de noviembre, cuando en 1949 caían doce guerrilleros en el lugar escogido para establecer el campamento del estado mayor de la AGLA.

El sábado 6 de octubre, por la mañana, siguiendo con el relato de párrafos anteriores, lo hemos reservado para celebrar nuestra asamblea general ordinaria, que hasta la fecha se ha convocado tradicionalmente en agosto. Queremos así solucionar dos cuestiones, lo poco propicio que resultaba reunirnos en la temporada estival y aprovechar para los que en agosto no podían estar, vinieran a jornadas. Otro año, ya se verá, pero los agostos cada vez son más cortos y los destinos más dispares. Socias y socios pueden consultar aquí el orden del día y la posibilidad de avanzar sus propuestas por escrito.

 

Por la tarde, se abrirá el tiempo de las jornadas. Nada más acabar el telediario se celebrará la inauguración, se saludará a los asistentes, se les agradecerá su compañía y nos dispondremos a hilvanar un nuevo cesto para depositar toda nuestra atención.

Se presentarán los trabajos de exhumación realizados en la fosa de Reíllo. Se abrirá un espacio para que los familiares de los desaparecidos nos hagan llegar su sentida lucha. Y se presentarán los primeros pasos del documental m¡AQUÍ!s producido por Cremant Muses del que somos modestos colaboradores y el que quiere dejar huella de los trabajos de exhumación realizados por el grupo PALEOLAB, donde, también, se desvela el trabajo realizado pon nuestra secretaria de desaparecidos.

Sin tiempo para respirar, Juan Bernadro Moreno y José Aurelio Romero Navas realizarán una exposición sobre la guerrilla antifranquista a través de la ficción y la no ficción, a vueltas con la publicación de su libro Bibliografía de guerrillas. Publicaciones sobre el fenómeno del maquis antifranquista.

Intervendrán, tras un descanso José Antonio Martín Pallín y Carlos Jiménez Villarejo, reconocidos juristas con los que queremos cerrar un círculo que abrimos hace unos años, cuando desde las asociaciones reivindicábamos que la justicia debía ser protagonista en el esclarecimiento de los hechos sucedidos desde el 17 de julio de 1936 hasta nuestros días. Y, desde este modesto pedestal de la historia y la memoria, rendir un sentido homenaje a Baltasar Garzón.

 

Para finalizar, la mesa dedicada a los guerrilleros y guerrilleras y sus asociaciones de España y de Francia, con sentido homenaje a Lluís Martí Bielsa.

Tras la cena, se están barajando diversas alternativas, la que mayor fuerza tiene es la de organizar un concierto, pero, ahí sí que, tendremos que estudiar bien las opciones pues los bolsillos andan escasos.

La entrada será libre, pero os pediremos vuestra colaboración, siempre a cambio de algo, lo anunciaremos, pero ese día todos debemos se gavilla solidaria y levantarnos para acudir al Cerro de la Atalaya, donde en 1991, se elevó el monumento nacional al guerrillero y donde celebraremos el 23 Día del guerrillero español. Homenaje a la Guerrilla Antifranquista.

El 15 de septiembre publicaremos el programa definitivo de las jornadas y, en colaboración con las asociaciones de exguerrilleros, el programa del acto de homenaje.

Salud y buen verano.

La Gavilla Verde

 

 

 

 

 

PD: Como podéis comprobar falta el cartel de este año. Esperamos tenrlo para el 15 de agosto.

 

 

 

 

 

MAQUIS Y MONTES


A la derecha, Antón Castro, como indica el cartel, en el centro, José Manuel Montorio, “Caval” a la izquierda, Pedro Alcorisa Peinado “Matías”. Guerrileros de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. En las jornadas que organizaba en Cantavieja Antón.

Doy por sentado que las personas que vayan a leer esta humilde contribución, saben que ambos conceptos incluidos en el titular están intrínsecamente unidos. Maquis procede de maquia, es decir, la vegetación de tipo matorral que no pasa del metro y medio de altura. Les llamaron maquis a los que se refugiaron en este tipo de bosque para no acudir a filas en Francia. Resurgió en plena invasión alemana, generalizándose a todo aquel que buscaba esconderse de la persecución nazi. Entre aquellos, hubo multitud de españoles que habían cruzado la frontera tras nuestra última guerra. Eso hizo que de manera universal se llamará maquis a la resistencia organizada en guerrilla. En España, sería utilizado tanto por parte de los guardianes de la dictadura, como por parte de los naturales, esperasen o temiesen su llegada tras la llamada Operación Reconquista de España lanzada desde el exilio liberado el sur de Francia en septiembre de 1944.

Ante las espeluznantes imágenes que hemos podido ver sobre la quema del interior de la Comunidad Valenciana, he rememorado un viaje mitad conquense, mitad turolense que junto al cineasta Domingo Ruíz realizamos allá en 2005. Acompañábamos a José Montorio, alías Chaval, guerrillero antifranquista aragonés y a Pedro Alcorisa, guerrillero conquense. Amigos durante el tiempo de la resistencia los habíamos unido tras sesenta años sin verse. Desde Santa Cruz de Moya, partimos muy de mañana hacía Cuenca, para presentar la edición de nuestras ya tradicionales jornadas de estudio sobre la guerrilla antifranquista en la Universidad de Castilla La Mancha. Acabada ésta, reanudábamos el viaje, esta vez al contrario y desde la capital de Cuenca nos adentramos hasta Cantavieja, donde, otro amigo, Antón Castro organizaba las jornadas en El Paraiso que es como enamorado llama al Maestrazgo turolense.

En una de las fases del viaje, creo recordar en el trayecto de Boniches a Carboneras, Cuenca, N 420. Fue Chaval, que con gran sorpresa le dijo a su camarada. Te has fijado, has visto la cantidad de pinos que hay. Ojalá hubiéramos tenido tantos pinos en nuestra época. Les interpelamos siempre curiosos de conocer el más mínimo detalle de aquella lucha desigual, tratase de quién se tratase, y ambos eran dos de los mejores exponentes de la fallida resistencia armada contra la recién nacida dictadura, pegados a las ventanillas y atentos a cualquier anuncio de la carretera que les hacía rememorar algún episodio de sus anteriores vidas. No había tantos pinos, aseguraba el aragonés. Qué va a ver tantos pinos, si para hacer leña la gente se las veía y se las deseaba, le apoyaba Pedro.

Siempre hemos trabajado con la memoria como si se tratara de un recipiente donde se pudieran conjugar diferentes ingredientes, uno de los principales, la memoria oral, pero a su vez, hemos estudiado poder explicar los hechos de aquellos años a través del paisaje. No podíamos entender que solo a través de la documentación y el repaso bibliográfico pudieran explicarse que un puñado de hombres aguantarán en aquellas terribles condiciones de vida en el monte, mal armados, mal alimentados y auxiliados por los que vivían pobremente en aquel entorno. Para entender a la guerrilla, debíamos conocer cómo era el monte de aquella época. Por referirnos a Cuenca y Teruel, seguro que la masa forestal era menor. La presión humana con pueblos que ahora no se transitan, pero que en aquella época estaban sobrepoblados, se desarrollaba en el monte una buena parte de la vida económica, con núcleos aislados como los mases o los rentos, ya fuera por la mayor presencia de cultivos y la ganadería, por la explotación forestal, propiamente dicha, por los cazadores, los carboneros, peones camineros, recolectores de diversos productos, etc. Será, sobre los años cincuenta que el monte empiece a repoblarse de pinos y a despoblarse de gente. Aquella brutal repoblación, en Santa Cruz de Moya se llegó a restringir la actividad ganadera para que las cabras no se comieran los pimpollos, uniformó la masa forestal hasta entonces más diversa. No hablo como un experto, tan solo como un aficionado al monte y a la historia. En las zonas quemadas que he podido visitar, y no he de realizar grandes viajes para ello, los pinos no rebrotan porqué sí, en cambio las carrascas, los enebros y las sabinas suelen hacerlo por su mejor adaptación al medio. Quiero insistir en la presencia humana en el bosque y cómo se desarrollaba esa presencia poco mecanizada y por lo tanto poco regresiva, con bancalizaciones que hacían de cortafuegos naturales y una ganadería que como alguien recordaba, no es que ayude a crecer el bosque, si no que impide que este se cierre y sea inaccesible.

Ese es el monte que conocieron nuestros guerrilleros, donde el pino era uno más en las zonas no dedicadas al tráfico maderero. Se veían obligados a descansar de día y andar de noche, a evitar la luna llena y las crestas para evitar a una guardia civil siempre presente, impertérrita al desaliento, y a los cientos de ojos humanos y el olfato de los perros que pudiera delatar su presencia. Llegamos sin novedad a Cantavieja y pudimos estar con el alcalde y una cincuentena de asistentes, hablamos en la desconexión aragonesa de la SER y recibimos el abrazo siempre amable de Antón y del historiador Fernando Martínez Baños.

Otras de las escenas que me han rememorado las llamas en la noche de la Serranía valenciana, sucedió en Teruel y buena muestra de ello dejamos en nuestra colaboración con el Programa Amarga Memoria y el Ayuntamiento de la Cerollera. Fue el incendio provocado por las fuerzas conjuntas del ejército y la guardia civil que actuaron contra el campamento escuela de la Cerollera en el mal llamado Pinar de Aiguaviva, que resulta así de la lectura de muchos documentos, pero que sobre el terreno pertenece a la Cerollera. A pesar de que los documentos no nos aclaraban cómo se produjo el incendio, pudimos hablar con varios testimonios de los mases, ahora, abandonados. Realmente, el ataque se produjo no contra el campamento escuela, éste ya había sido asaltado dos meses antes. Se realizó sobre un segundo campamento ubicado en el paraje de la Empedrada y se utilizó fuego de mortero que provocó el foco principal del incendio, pero había quien de manera reservada testimoniaba que por los caminos iban guardias que iban quemando con antorchas y latas de gasolina, logrando que se extendiera a todo el pinar. El esfuerzo fue inútil y los guerrilleros pudieron escapar, pero no quedó un pino. Me entristecía aquel relato, por el desprecio de las fuerzas por la naturaleza y por la propiedad de aquellas plantaciones.

Asistimos estos días a un debate tan antiguo como las historias que cuento, sobre la relación entre el monte y la ciudad. Sí, ya sé, se habla de prevención, de recursos, de… En el fondo es un debate entre los medios destinados y su manera de gestionar el monte por personas que aparcan su coche en un garaje subterráneo y que deben esperar al fin de semana para poder abandonar la urbe. Incluso, aquellos representantes del medio rural, son urbanitas dada a que su actividad se desenvuelve en los centros administrativos y acaban abandonando sus domicilios en el entorno rural. A parte, la baja población del cuerpo electoral rural tiene poca fuerza al representar un número insignificante de votos. Esta dualidad la ciudad y el campo, es perniciosa para este último. Y lo es porque tales son las necesidades de la vida urbana y tal el desconocimiento de la vida en el campo, que se retrotraen medios destinados a la prevención de incendios o el desarrollo rural para traspasarlo, como se denunciaba en los casos valencianos, a la visita del Papa, tan necesitados como están en las ciudades de contenidos espirituales.

He podido oír a alcaldes de distinto símbolo defender los mismos postulados sobre el porqué de los incendios, es decir, en el campo existe un gran consenso sobre las políticas forestales y que dos de las medidas que con mayor fuerza se demandan son el aumento del cultivo de montaña y la presencia de ganadería. Al parecer ambos aspectos han de ser subvencionados y entrarían dentro de las políticas de desarrollo rural impulsadas por la UE desde hace 20 años. Es decir, las políticas europeas para fijar población en el medio rural han fracasado y, bajo mi modesta opinión, así ha sido porque quién ha gestionado esas políticas padece del mismo mal que el que debe cuidar de la prevención de incendios, ni una ni otra gestión ha recaído directamente en la zona rural. En este caso, me refiero a la Serranía valenciana y a la conquense que son las que conozco mejor. La gestión corresponde a niveles intermedios llamados grupos de acción local, que no creen ni conocen el medio natural y social que gestionan y que previo y generoso pellizco para ellos o sus organizaciones, se han dedicado a la expansión de casas rurales y poco más. Si, ya sé, si nos muestran las estadísticas podrían demostrar lo contrario, pero no ha habido una política integral sobre el medio natural, sino acciones que dependían muchas veces de las ideas y posibilidades de crédito de los promotores.

La solución a los incendios, remataría, no vendrían únicamente por las limpias de monte y la explotación forestal. Ecologistas en Acción de la Serrranía de Valencia denuncia a una empresa maderera como corresponsable del incendio de Andilla, al abandonar buena parte del desbroce que obtuvo bajo concesión en el paraje donde se inicio uno de los mayores incendios vividos en la zona y que ha dejado calcinada una extensión semejante a la isla de Ibiza. ¿Dónde estaba el responsable de vigilar que se cumplieran las condiciones del contrato? Las soluciones pasan por la repoblación humana del monte y romper con su tendencia a la desertificación, pasan por políticas integrales que ahora se van a abandonar con la llegada del extremismo neoliberal.

Nuestros guerrilleros no podrían hoy atravesar buena parte de las zonas quemadas y en las no quemadas podrían hacerlo de día, sin encontrar un alma que les cobijara o donde pudieran hacer requisas. No podrían tampoco estarse mucho tiempo bajo las grandes pinadas pues ya fuera por la actuación humana o por la propia naturaleza, se hallarían inmersos en un polvorín del que probablemente no podrían salir ilesos como hicieron sus viejos camaradas en La Cerollera. Debería reconvertirse en guerrilleros urbanos que es donde está la gente y donde está la política.  Entiéndase éste último párrafo como un símil y no como una apuesta por la violencia política. En definitiva, menos pinos y más diversidad, hagamos del monte un bosque.

Pedro Peinado

(Publicado en el Diario de Teruel el 15 de julio de 2003)

La Gavilla de Candel


Paco Candel en el homenaje a la guerrilla de Santa Cruz de Moya acompañado de su hija (2001)

Desde mi infancia, tengo presente el nombre de Paco Candel. No en vano, todos los que emigraron a la Barcelona de los 50 y 60, tenemos mucho que agradecerle. Su libro Els Altres catalans cerró el paso al charneguismo militante y a la xenofobia. Considero que personas como él y las organizaciones de sociales y de  izquierdas, fueron los verdaderos artífices de la integración de los emigrantes o por lo menos de crear un discurso al que pudieron acogerse todos.

El peligro real era que se crearan dos espacios culturales distintos en Catalunya, estos existen, pero no debían estar enfrentados. En nuestros días, ya hablamos de multicuturalidad, pero, en el reciente pasado, nuestras fronteras eran casi estancas a los procesos migratorios que otros estaban viviendo. Eran los nuestros los que dejaban el hogar para luchar contra la miseria. En personas como Candel, se funda la integración de la emigración procedente de todos los lugares de España que acudieron a la llamada de la industrialización y a la lucha por la mejora de sus condiciones sociales. Se empezó a despoblar el mundo rural y se cambió el arado y los rebaños por los tornos y los telares. Nacieron en los alrededores de Barcelona el fenómeno del barroquismo y la falta de servicios para toda aquella masa que luchaba por su futuro.

La familia Candel es de Casas Altas, en el Rincón de Ademuz, Valencia. Emigró a Barcelona en los años veinte. Vivió en las Casas Baratas y a través de sus libros podemos conocer cómo se produjo el cambio demográfico de Catalunya, cómo vivían los emigrantes y como afectaban los cambios a su nueva vida y a la sociedad catalana.

Podemos leer en la web de su Fundación el siguiente texto:

“Vaig néixer pobre, he estat sempre pobre, continuaré essent pobre
i pobre moriré. A aquestes hores, no espero que canviï la meva
sort. Diguem que la corba o la sinuositat de la meva pobresa
m’ha fet conèixer, d’alguna manera, totes les oscil·lacions d’un
estat de vida comú a una gran majoria de gent. De mancar
absolutament de tot, he passat a ser propietari d’un pis i titular
d’una llibreta en una Caixa d’Estalvis;
en sortir de la misèria del subdesenvolupament no he estat capaç
més que d’aconseguir la misèria de l’electrodomèstic”.

 (Nací pobre, siempre he sido pobre, continuaré siendo pobre y pobre moriré. A estas horas, no espero que cambie  mi suerte. Digamos que la curva o sinuosidad de mi pobreza me ha hecho conocer, de alguna manera, todas las oscilaciones de un estado de vida en común a una gran mayoría de gente. De faltar absolutamente de todo, he pasado a ser propietario de un piso, titular de una libreta de la Caja de ahorros; y al salir de la miseria del subdesarrollo no he sido capaz más que de conseguir la miseria del electrodoméstico)

Con este escrito quereamos dejar constancia de su vida entregada a los demás y explicar nuestra fugaz e intensa relación con Paco Candel.

Decía, al inicio del texto, que desde mi infancia recordaba a Candel. Muchos años más tarde, pasando el agosto en Santa Cruz de Moya, llegó a mis manos el libro de la fiestas de Casas Altas, ahí fue donde supe que Candel había nacido en Casas Altas, a pocos kilómetros de donde había nacido mi padre. También de Casas Altas es el reconocido pintor Genovés.

Comentando esta incidencia con Adolfo Pastor, me comentó que tenía un libro llamado Viaje a Ademuz, que me dejó y por un tiempo ha permanecido en casa. Es un libro de viajes que narra la marcha a pie que realizan desde Teruel a Ademuz Candel con dos amigos en la década de los 60. Quise devolver el libro a su dueño y lo certifiqué en una oficina de correos. Adolfo lo recibió en su casa el mismo día que sabíamos que Candel había muerto.

En el año 2001, con motivo de las II Jornadas El maquis en Santa Cruz de Moya, supimos que se hospedaba en el mismo hotel donde iban a pasar la noche alguno de nuestros participantes. Coincidían aquellos días, los actos de Santa Cruz de Moya, con unas jornadas que un grupo cultural de Ademuz había organizado y en el que participaba Paco Candel. Le dejamos una nota para invitarle a las jornadas y al homenaje al guerrillero que cada primer domingo de octubre se celebra en nuestro pueblo. Apareció el domingo en compañía de su hija y pasamos buena parte del tiempo juntos hasta después de la comida. El preguntaba sobre los motivos de todo aquello y fruto de este viaje y de su corta estancia en Santa Cruz de Moya escribió tres artículos en el diario AVUI de Barcelona, donde dejó constancia de sus impresiones.

Deseo, de todo corazón, que su memoria, su humanismo y su alianza con las causas justas, puedan reproducirse en cada uno de los actos que organiza La Gavilla Verde.

Pedro Peinado Gil