Crónicas Veraniegas 2. Turismo estacional y universalización del turismo.


El pueblo empieza a vaciarse. A mi percepción, no recordaba un verano igual ¿La crisis? Falta de un registro estadístico cada vez más necesario. Un observatorio del turismo rural, no ya la ocupación hotelera, sino la ocupación de las segundas residencias o de los núcleos rurales durante el verano. Todo pueblo es un hotel.  La piscina estaba más repleta que nunca. Una inversión costosa para el municipio, pero con un buen servicio y una buena ocupación sale rentable a pesar de su corta estacionalidad. La piscina es un lugar casi idílico por sus vistas. Nuestro alcalde lo lleva por orgullo, pues todos sabemos las horas que ha echado para que el césped, los árboles y el recinto luzcan ese buen aspecto. Complementa una oferta turística que va siendo hora que nos planteemos seriamente. Santa Cruz de Moya y sus tres aldeas, no consiguen arrancar del calendario otros agostos más que el verdadero, pese a que el número de actividades del año está repleto de fiestas tradicionales, encuentros literarios, jornadas de memoria histórica, recuperación de senderos, rutas en bici, etc. Entre todos, debiéramos hacer un esfuerzo mancomunado y darle por fin un empujón para que el municipio se consolide como un punto de atracción turística en meses diferentes al agosto.

Éste ha sido un anhelo de nuestra asociación, La Gavilla Verde, pero en este año de sombras hemos tenido que recortar las actividades que veníamos realizando como la cancelación del Festival de Cine Documental Rural que iba a cumplir su cuarto año. Una percepción, compartida por algunos, es que realmente no hay interés por parte de la juventud en apostar por su pueblo. La brechas abiertas por la emigración desde los años cuarenta, se han instaurado culturalmente y son muy poco los jóvenes que ven viabilidad a establecer un proyecto de vida en Santa Cruz de Moya. Deberíamos cambiar esta tendencia y esforzarnos para que los jóvenes tengan, sino, el lideraje del proyecto, si una participación decisiva. Más cuando el paro juvenil va a arrastrar a esos jóvenes a destinos más allá de nuestras fronteras.

No nos explicamos por qué los proyectos hosteleros no hayan tenido el crecimiento esperado, a pesar de que el entorno es pura maravilla y como me comentaba una de las propietarias de una casa rural, la satisfacción del turista ha sido muy positiva. Pero no repiten.

Uno de los defectos es la ausencia de alguien o algo que se encargué de relanzar el turismo a nivel comarcal. Ese también fue el sueño de la asociación comarcal Red Tierras de Moya, ahora, aletargada, gracias a que sus proyectos no recibieron el apoyo del anterior gobierno ni del grupo de acción local. Estamos en una tierra donde la capacidad privada es escasa, los pobladores ya tienen suficiente con sus ocupaciones y es necesaria la participación de emprendedores venidos de fuera.

La población de la Serranía Baja no llega a los 12.000 habitantes y la pirámide está tan invertida que un día vuelca. Los responsables del fomento rural podrán decirnos que ellos han cumplido con los objetivos y legislación existente. Claro que sí, nadie lo duda, pero no se trataba de cumplir. En España parece que cumplir es una meta, cuando en realidad es una obligación. En otros lares podrá uno conformarse con cumplir, en el nuestro, se ha de trabajar como el que lo hace en una UCI hospitalaria y eso si que no se ha hecho. Han tratado a nuestra comarca, de igual forma que se ha realizado con comarcas más pobladas y con mayor presencia del sector productivo. Y si cada territorio presenta unas características originales, originales también han de ser sus soluciones. Aquí, las actuaciones han de tener un carácter integral y menos gastarse los duros en folletines y papel satinado. Y comparar es a veces de mal gusto, pero ¿ustedes que conocen el terreno, consideran que se ha tratado por igual a la Serranía Alta que la Baja? ¿Por qué cuando proponemos un proyecto comarcal como la Red Tierras de Moya, se nos dice que La Serranía es una sola comarca y que no debemos andar con divisiones, pero cuando se trata de crear un parque natural solo se aplica en la Serranía Alta?

Los apoyos institucionales en la Serranía Baja han sido como esa pinceladas del pintor abstracto que para empezar su obra salpica el lienzo. Si de veras el nuevo gobierno quisiera hacer algo por esta tierra, debería cambiar el rumbo de las políticas de fomento que se han seguido en la Serranía Baja y hacer caso a lo que propusimos en su día desde la exhausta Red Tierras de Moya: Unir a productores, promotores y sociedad civil y crear una marca que nada más sea vista por los turistas sepan dónde nos encontramos en el mapa y que aquí las cosas se hacen bien.

A falta de apoyos institucionales y las dificultades de realizar proyectos de carácter comarcal, hemos de obligarnos a esforzarnos nosotros mismos y convertirnos en la punta de lanza que posibilite la creación de puestos de trabajo y empresas vinculadas al turismo amante de la naturaleza y la historia de los pueblos, simplemente, con esos dos condimentos que son excedentes en nuestra tierra, deberíamos tener bastante.

 

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 27 de agosto de 2012

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