El hijo del diputado.


sisepuede

Tiene razón Felipe González, un niño no tiene por qué aguantar un escrache. Tampoco tienen por qué sufrir el conocimiento de que uno de sus vecinos, si no ellos mismos, han sido desalojados de su casa por no poder afrontar la hipoteca o el alquiler debido a unas clausulas abusivas. Sí nuestros representantes quisieran defendernos, no deberíamos soportar ese ignominioso desequilibrio entre las entidades financieras y cada uno de nosotros. Sigue leyendo

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Un día en la Complutense.


Invitados por la Unión de Historiadores Progresistas, una asociación de jóvenes alumnos de la Universidad Complutense, he podido volver a una universidad de un tamaño parecido a la Universidad de Barcelona donde pasé, como todos y todas, los mejores años de mi vida. Es cierto que desde la existencia de La Gavilla Verde hemos mantenido una relación fluida con la Universidad de nuestra región, Castilla-La Mancha, pero cada una de estas organizaciones tiene su propia personalidad y la universidad madrileña debe albergar a más personal de los que vivimos en la provincia de Cuenca.

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Crónicas Veraniegas 2. Turismo estacional y universalización del turismo.


El pueblo empieza a vaciarse. A mi percepción, no recordaba un verano igual ¿La crisis? Falta de un registro estadístico cada vez más necesario. Un observatorio del turismo rural, no ya la ocupación hotelera, sino la ocupación de las segundas residencias o de los núcleos rurales durante el verano. Todo pueblo es un hotel.  La piscina estaba más repleta que nunca. Una inversión costosa para el municipio, pero con un buen servicio y una buena ocupación sale rentable a pesar de su corta estacionalidad. La piscina es un lugar casi idílico por sus vistas. Nuestro alcalde lo lleva por orgullo, pues todos sabemos las horas que ha echado para que el césped, los árboles y el recinto luzcan ese buen aspecto. Complementa una oferta turística que va siendo hora que nos planteemos seriamente. Santa Cruz de Moya y sus tres aldeas, no consiguen arrancar del calendario otros agostos más que el verdadero, pese a que el número de actividades del año está repleto de fiestas tradicionales, encuentros literarios, jornadas de memoria histórica, recuperación de senderos, rutas en bici, etc. Entre todos, debiéramos hacer un esfuerzo mancomunado y darle por fin un empujón para que el municipio se consolide como un punto de atracción turística en meses diferentes al agosto.

Éste ha sido un anhelo de nuestra asociación, La Gavilla Verde, pero en este año de sombras hemos tenido que recortar las actividades que veníamos realizando como la cancelación del Festival de Cine Documental Rural que iba a cumplir su cuarto año. Una percepción, compartida por algunos, es que realmente no hay interés por parte de la juventud en apostar por su pueblo. La brechas abiertas por la emigración desde los años cuarenta, se han instaurado culturalmente y son muy poco los jóvenes que ven viabilidad a establecer un proyecto de vida en Santa Cruz de Moya. Deberíamos cambiar esta tendencia y esforzarnos para que los jóvenes tengan, sino, el lideraje del proyecto, si una participación decisiva. Más cuando el paro juvenil va a arrastrar a esos jóvenes a destinos más allá de nuestras fronteras.

No nos explicamos por qué los proyectos hosteleros no hayan tenido el crecimiento esperado, a pesar de que el entorno es pura maravilla y como me comentaba una de las propietarias de una casa rural, la satisfacción del turista ha sido muy positiva. Pero no repiten.

Uno de los defectos es la ausencia de alguien o algo que se encargué de relanzar el turismo a nivel comarcal. Ese también fue el sueño de la asociación comarcal Red Tierras de Moya, ahora, aletargada, gracias a que sus proyectos no recibieron el apoyo del anterior gobierno ni del grupo de acción local. Estamos en una tierra donde la capacidad privada es escasa, los pobladores ya tienen suficiente con sus ocupaciones y es necesaria la participación de emprendedores venidos de fuera.

La población de la Serranía Baja no llega a los 12.000 habitantes y la pirámide está tan invertida que un día vuelca. Los responsables del fomento rural podrán decirnos que ellos han cumplido con los objetivos y legislación existente. Claro que sí, nadie lo duda, pero no se trataba de cumplir. En España parece que cumplir es una meta, cuando en realidad es una obligación. En otros lares podrá uno conformarse con cumplir, en el nuestro, se ha de trabajar como el que lo hace en una UCI hospitalaria y eso si que no se ha hecho. Han tratado a nuestra comarca, de igual forma que se ha realizado con comarcas más pobladas y con mayor presencia del sector productivo. Y si cada territorio presenta unas características originales, originales también han de ser sus soluciones. Aquí, las actuaciones han de tener un carácter integral y menos gastarse los duros en folletines y papel satinado. Y comparar es a veces de mal gusto, pero ¿ustedes que conocen el terreno, consideran que se ha tratado por igual a la Serranía Alta que la Baja? ¿Por qué cuando proponemos un proyecto comarcal como la Red Tierras de Moya, se nos dice que La Serranía es una sola comarca y que no debemos andar con divisiones, pero cuando se trata de crear un parque natural solo se aplica en la Serranía Alta?

Los apoyos institucionales en la Serranía Baja han sido como esa pinceladas del pintor abstracto que para empezar su obra salpica el lienzo. Si de veras el nuevo gobierno quisiera hacer algo por esta tierra, debería cambiar el rumbo de las políticas de fomento que se han seguido en la Serranía Baja y hacer caso a lo que propusimos en su día desde la exhausta Red Tierras de Moya: Unir a productores, promotores y sociedad civil y crear una marca que nada más sea vista por los turistas sepan dónde nos encontramos en el mapa y que aquí las cosas se hacen bien.

A falta de apoyos institucionales y las dificultades de realizar proyectos de carácter comarcal, hemos de obligarnos a esforzarnos nosotros mismos y convertirnos en la punta de lanza que posibilite la creación de puestos de trabajo y empresas vinculadas al turismo amante de la naturaleza y la historia de los pueblos, simplemente, con esos dos condimentos que son excedentes en nuestra tierra, deberíamos tener bastante.

 

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 27 de agosto de 2012

La despedida de un concejal de pueblo (2).


Toma de posesión junio de 2011 (con la camiseta de la AGLA).

Mi deseo era concluir mi segunda legislatura, pero al solicitar mi reingreso en mi antiguo trabajo, me obligaron a presentar la dimisión como concejal, dada que mi excedencia se argumentaba por motivo del cargo. Simplemente es una nota aclaratoria ya que no hay otro motivo a mi renuncia y no quisiera más interpretaciones a nivel local pues a quién le puede interesar que hay dejado de ser concejal. Así que éste, es un escrito para la gente de Santa Cruz de Moya, Rinconadas, Higueruelas y mi querida Olmeda.

Por mi parte, no ha habido más razón que la expuesta,  ni desavenencias o desacuerdos con el actual equipo de gobierno, cuando me lo permitieron, estuve a su lado, con ellos voté e hice lo que me encargaron. Mucho más hubiera querido hacer, pero donde manda patrón, no manda marinero. Se podrían contar muchas experiencias de estos años, más bien amargas, con un daño personal y familiar que nunca hubiera imaginado, pero el tiempo coloca a cada uno en su lugar y siempre habrá tiempo para escribir unas memorias. Y si no lo hay, es que esta historia no merece ser escrita.

En estas horas de pleno desarrollo de la reacción, parece que los ayuntamientos pequeños están llamados a desaparecer bajo la excusa del gasto que representan a la administración. No oí cosa más absurda. El trabajo de alcaldes y concejales no tiene recompensa alguna, todo lo contrario, se ha de tener una fortaleza especial, pues no hay día que antes Domingo, luego Julián y, ahora, Ángel y los concejales más entregados, deban abandonar sus ocupaciones para atender las urgencias que en un pueblo son variopintas.

Los problemas a los que se enfrentan los ediles, las horas de dedicación plena – robando tiempo a la familia, a las obligaciones laborales y esquilmando el poco tiempo libre que queda – los miles de kilómetros que han de realizar – pagando el combustible de su bolsillo – para intentar obtener ayuda de las instituciones, remolonas, a pesar de ser amigas – no os cuento lo que puede pasarnos ahora – y solventar las demandas de la población; NO TIENE PRECIO.

Les deseo mucha suerte a Ángel, Pilar, Juan, Vicente, Vitorino y, especialmente, a Virgilio que ocupará mi lugar y es para muchos nuestra esperanza de futuro. También a Mere, concejal de la oposición, siempre dialogante, un error presentarse por una candidatura que nada bueno puede procurarle a nuestro pueblo, antes y después de sacar la recortadora. Le deseo a Virgilio, por ser el más joven, que la experiencia le enriquezca personalmente y a todos que contribuyan, como hasta la fecha, al bienestar de Santa Cruz de Moya, por el futuro y por el trabajo de nuestros abuelos que nos dejaron uno de los lugares más bellos de la tierra.

Quiero dejar constancia que he decidido no inmiscuirme en la política en Santa Cruz de Moya, si así puede llamarse, en todo caso, mi salida del ayuntamiento es total a no ser que las cosas, se vuelvan de manera impredecible y me obliguen a cambiar de pensamiento. Seguiré, no obstante colaborando en aquellas cuestiones que afectan a nuestro pueblo, a nuestra comarca y a nuestra provincia, pero en lugares diferentes y desde una perspectiva social, medioambientalista y como defensor del Mundo Rural. Como presidente de La Gavilla Verde, que no es poco. Será mejor atender a las voces amigas que en su día me advirtieron que de este viaje no me iba a deparar nada bueno. Acertaron. Pienso que nunca hay que perder una buena amistad ni por la política ni por la religión ni por el fútbol ni siquiera por un amor contrariado.

Y aquí un recuerdo a nuestra añorada guerrillera conquense Remedios Montero, Celia, en una anécdota que he contado muchas veces  y que resumo con su exclamación ante el ignorante que le proponía una entrevista televisiva en la que no se hablara de política ¿Cómo no voy a hablar de política, si toda mi vida ha estado dedicada a la política? Le respondió. Y es que todos, aunque sea en minúscula, somos políticos. Ya lo decía Aristóteles, el hombre es un animal político.

Da rabia, especialmente, en estos días de zozobra económica, en que nos gobierna el “fascismo democrático”, escuchar consignas contra los políticos, como si éstos solo fueran la exquisita minoría que está liberada y que podemos conocer por su lenguaje y por su moderada forma de atajar los problemas de los ciudadanos. Es un desprecio para nuestros alcaldes que se llevan cada día a su casa los problemas del municipio y que se sienten impotentes ante la racanería que esta democracia ha tenido con el mundo rural, al que ha maltratado y continuado la labor del franquismo, vaciando los lugares hermosos para hacinar a la gente en los suburbios.

Es tiempo de la política, más que nunca, en posicionarse ante la ola de atropellos que los ciudadanos estamos obligados a soportar por la mala gestión de las élites dominantes que aprovechan esta crisis para empobrecernos, robándonos la educación, la sanidad y eliminando las políticas de bienestar, tan necesarias en nuestros pueblos por la tasa de vecinos que ya andan por la cuarta edad. Pero las continuas averías de instalaciones obsoletas, de viales dañados por la climatología y la falta de recursos propios, no permiten más que los plenos sirvan para parchear. Treinta años tuvimos que esperar para que nos arreglaran la carretera que nos une a la provincia, por ello, siempre se recordará a Barreda como el amigo que por fin nos puso en el mapa de Cuenca.

Los actuales concejales de Santa Cruz de Moya tienen una consciencia privilegiada sobre estos problemas y son el mejor equipo que podemos tener dirigiendo el ayuntamiento, pero, como todas las personas pueden y deben mejorar algunas sensibilidades sobre el presente y el futuro de nuestra tierra y tener una mayor predisposición para las cuestiones tecnológicas, dado nuestro aislamiento y nuestra lejanía física y política de los centros de decisión.

El conocimiento sencillo sobre herramientas como el correo electrónico o las redes sociales se hace cada día más necesario y, en muchas ocasiones, ahorra agotarse con el móvil para cada problema. No se ha de menospreciar el trabajo del tejido asociativo que puede contemplarse como un obstáculo en algunas cuestiones, cuando, todo lo contrario, ha representado un gran beneficio para nuestro pueblo. Son una riqueza a conservar, pues en ellas tenemos a los mejores exponentes de nuestra pequeña sociedad. Todas y cada una, son una gota de vida para el pueblo.

Esto puede hacerse extensivo a todos los ediles que de forma generosa se entregan a gestionar sus ayuntamientos en la sociedad rural, es necesaria la formación y el aprendizaje, deberían organizarse desde el propio estado cursos y talleres, y mimar a toda esta gente que se acerca o cree en la política sencilla y próxima, esa que sirve para satisfacer a cada vecino que puede parar por la calle a su alcalde  o a un concejal y transmitirle una queja, una reclamación o una sugerencia. Deberían contar con esos privilegios, dada su altruista dedicación.

Debo recordar a una persona que podríamos definir como el alma del ayuntamiento, Mari Luz Garrido hace un trabajo enorme por una nómina que, cuando no es escasa, no llega porque los actuales gobernantes no pagan. Su tenacidad y su memoria son una salvaguarda para nuestro ayuntamiento. Podríamos sugerir algunas mejoras al trabajo administrativo, pero, todos somos testigos que la luz del ayuntamiento se apaga tarde, mucho más tarde de lo que la obliga su horario laboral. Habrá quejas razonables de que algunos asuntos se demoran más de lo deseado, especialmente, por parte de la diáspora santacrucera que tiene unos pocos días para solucionar sus problemas en su pueblo de origen, pero el volumen de trabajo que conlleva la responsabilidad de secretaria y su entrega al buen gobierno, hacen comprensible esos atascos. Doy fe de ello que algún rato pasé a su lado.

Obligado es despedirme de las empleadas de la casa tutelada. En estos días de miserias, sé que ponen todo de su parte para que los ancianos allí alojados tengan días felices, pero no es fácil gobernar con tan poco presupuesto. Y desearle a Juan una rápida recuperación tras el terrible accidente que sufrió.

Despedida y cierre:

Desconfiad de los que predican el apoliticismo, de ellos proceden las dictaduras y los recortes a la libertad y a nuestro bolsillo. Combatamos a aquellos que quieren convertir nuestra provincia en un cementerio para luego arrebatarnos la tierra de nuestros abuelos, y privatizar lo que es nuestro y trabajo costó arrancárselo a Condes, Marqueses y Obispos. Lo dijimos desde La Gavilla Verde y luego lo hizo suyo el ayuntamiento: No vendas tu tierra.

Y como decía José Antonio Labordeta: “Uno no va a la política por sueldo, va por ideales y por hacer algo por su tierra”

Foto de grupo de los concejales elegidos en las elecciones municipales de 2011

Salud y Buenaventura.

¡Viva Santa Cruz de Moya!

Pedro Peinado

Serranía de Cuenca, 7 de agosto de 2012