La vida nos lleva, mientras la muerte nos arrastra al sobresalto.


citostaticos

Nos conduce por las laderas hacia las cimas, esquivando los barrancos, es la muerte la que nos empuja al vacio o nos sumerge en las simas, en el mar profundo, de los profundos, y allí nos encadena, si no caímos ya durante el sobresalto.

Hay muertes anunciadas. Se establece un plazo para la reflexión, para medir cuanto de estupidez medio en los comportamientos pasados. En ese espacio temporal, que sabes que se agota a diario, como el de todo el mundo,  retozas ante el placer de los días que alargas hasta el insomnio, por permanecer un minuto más vivo, enterrándote, grano a grano, secuestrado en el vaso inferior de un reloj de arena.

Peor es el sobresalto, la succión de tu vida en un instante. Sin permiso para despedirte o cuando menos dejar en vida tus deseos de muerto.

Piensas y piensas. De haber leído las necrológicas, se establecería que tu suerte no es tan mala. Peor haber muerto por un impacto. Mejor la clarividencia que te ofrece una muerte probable a la que, como aliciente, puedes resistir, aparcar en el tiempo. Nada hay remoto, pero sí existe, te han hablado de ese pasadizo que debes encontrar, para huir de la recurrencia, de ese duende interior que carcome tu cuerpo y pudre tu ánima. Extirpado, al fin y al cabo, por experimentadas manos. Esperamos que no haya dejado, como recordatorio de su paso por mis entrañas, alguna semilla de la que mañana podamos lamentarnos.  Hemos tenido suerte. Hem tingut sort.

Pienso en él y el tiempo largo que se afincó en mi vientre. En las malas cosas que me pasaron durante su vecindad indeseada. Incluso le atribuyo una personalidad, traidora cuando avanzó sin aviso, dolorosamente sincera, cuando declaró sin perjuicio su presencia.

Viajo, ahora, a mi interior corporal, vigilante, para que en ninguna de sus paredes aparezca una mancha. No me falta aliento, aunque las fuerzas sean las de un convaleciente. Quiero seguir dando la lata los próximos años, por tantos amigos y familiares que luchan para que salga de este trance indeseable.

Y pienso en todos los que sufren éste y otros males y no tienen la suerte que hasta el día de hoy he tenido.

Por los ciclo de los ciclos.

Salud.

Pedro Peinado. Serranía de Cuenca. Abril de 2013.

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2 pensamientos en “La vida nos lleva, mientras la muerte nos arrastra al sobresalto.

  1. Esta puta peste moderna que te ha atacado està vencida, Pedro. No merece las lineas que le dedicas… Has pasado y no se va a repetir, Pedro, puedes estar seguro. Voy a seguir abrazàndote cada Octubre. No se si has hecho Historia, pero lo cierto es que ya has MOSTRADO la Historia.
    Un fuerte abrazo, hasta pronto, compañero!
    Salud y Constitucion de 1931.
    Benjamin

  2. Como bien dices Pedro, ahora tienes la lucidez que al resto nos falta (o nos asiste) en la vida. Y si esta lucidez es dolorosa, y aún preferirías no tenerla, tamnbién te dará fuerzas para continuar, pero sobre todo, para continuar con intensidad, con hondura, con potencia de sentimiento y corazón. A los demás, por esa falta de lucidez, a veces se nos va la vida en pedos. Mucha fuerza.

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